Contagio Emocional!!

Alguna vez os encontrasteis en un circulo vicioso del que no erais capaces de salir? 

Yo llevaba tiempo sintiéndome así. En casa, el cansancio se había apoderado de mi, de papi… de nosotros. El trabajo, la casa (siempre desordenada), el peque, el no dar llegado a todo, el querer hacer más de lo que puedes, el no tener tiempo… nos llevó a una situación de crispación permanente. Las conversaciones, sin saber cómo, se empezaron a centrar solo en lo negativo. Cada vez eran más frecuentes los pulsos, casi batallas, de quién estaba más cansado, justificando quien hacía o dejaba de hacer cada cosa. Al final, con el tiempo, te acostumbras tanto a vivir en ese ambiente que te parece que es lo normal, ves que hay más gente como nosotros, y lo usas como disculpa, pero no! No es lo normal, no debería serlo.

Lo peor de todo es que realmente quien me hizo darme cuenta de ello fue mi niño, y lo hizo poniéndome la mano en la cara y diciéndome: “mama que te pasó? Estás triste?”. Con apenas tres años. Entenderéis que esas palabras me cayeran como un jarro de agua fría. Se me encogió el corazón, y en ese preciso instante me di cuenta que lo estábamos haciendo fatal. Pensamos que jugando con él, leyéndole cuentos, llevándolo al parque, a la playa… comprándole algún capricho de vez en cuando… que ya lo estás haciendo feliz. Nos olvidamos que ellos, aunque sean niños, perciben esa tensión, puede que a su manera, pero la perciben. Y aunque está claro que no podemos, ni debemos, meter a los niños en burbujas y hacerlos ajenos a todos los problemas. Aunque sea consciente de que hay que explicarles y hacerles entender que papá y mamá también lloran y también tienen momentos de tristeza, de estar enfadados… en esta ocasión, sentía que no era un momento, sino una situación. Una situación generada por nosotros y evitable. Me di cuenta que no quería que mi niño creciera en un ambiente tenso y que era momento de hacer algo, pero… Que podía hacer? 

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Reducción de Jornada!!

Qué difícil es, hoy en día, conciliar vida familiar y trabajo. Antes de ser madre ya empiezas a intuir que no va a ser nada fácil. Empiezas alargando el momento de tener un hijo, a pesar de que lleves tiempo queriendo hacerlo, en un intento de encontrar ese momento perfecto. Momento que nunca llega. Te das cuenta de que la temida frase que todo el mundo repite una y otra vez: “se te va a pasar el arroz”, ahora cobra un significado real para ti. Empiezas a pensar en edad y embarazo de riesgo, dos palabras que van unidas de la mano. Así que, si de verdad quieres ser madre tendrás que hacerlo en las circunstancias que tengas y adaptarte a ellas como puedas. Sin pensarlo más, te lanzas, y después… después haces lo que buenamente puedes. Hay familias que tienen que recurrir a los abuelos, a la familia… y si como yo, no tienes la suerte de que vivan cerca… no te quedará otra que hacer malabares, recurrir a los medios que tengas a tu alcance, e incluso en casos, dejar el trabajo.

A mí no me quedó otra que recurrir a una reducción de jornada. Reducción de jornada que me permitió continuar en mi trabajo, y además, me permitió pasar de un horario a turnos rotativos, a un horario estable, siempre de mañana y de lunes a viernes. No todo el mundo que trabaja a turnos tiene esa posibilidad. En ese sentido me siento afortunada. Vi una luz al final del túnel. Una luz que me iba a permitir organizarme mejor para poder criar a mi peque, sin tener que recurrir a una ayuda diaria, y sin tener que renunciar a mi trabajo, como tuvo, y tiene que hacer, muchísima gente. Y es que tenía clara una cosa, que si tenía un hijo, sería para estar con él, para verlo crecer y disfrutar de cada etapa sin perderme nada.

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Culpa!

Culpa… No es una palabra nueva! La llevamos escuchando toda la vida. Sin embargo al hacerte madre adquiere un significado y una relevancia que antes no tenía.

Desde el mismo momento en que aparecen las dos rayitas en el predictor… la culpa hace acto de presencia. Pero no viene de visita, viene con todo su equipaje, para instalarse y quedarse ahí, al acecho, vigilando cada paso que das. Y aunque puedas pensar que es algo bueno, que viene a ayudar, pues no… no te hagas ilusiones. La culpa no ayuda. Su único afán es el de hacerte sentir mal, el de hacerte dudar, el de restarte confianza…

Estoy de tres semanas, y hace unos días me tomé tres copas de vino en la fiesta que hice en casa…

Ese fue mi primer pensamiento tras saber que estaba embarazada! Ya me estaba culpando de haberme tomado unas copas, aunque en ese momento ni siquiera supiera que mi peque ya estaba conmigo.

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Tiempo Libre… Dulce Paraíso!!

Hace tiempo escribí un post donde hablaba del cansancio y de la pérdida de energía, de como cambiando una serie de hábitos podíamos recuperarla o por lo menos sentirnos mejor. Hábitos como hacer ejercicio, comer sano y dedicar algo de tiempo para uno mismo. De los dos primeros ya he hablado en otras ocasiones (dejo los enlaces a los post), sin embargo esta vez me gustaría centrarme en hablar de lo necesario que es dedicar tiempo libre para uno mismo.

Nos convertimos en madres/padres y parece que automáticamente dejamos de lado nuestros hobbies, nuestros pasatiempos. Nuestros momentos de desconexión ahora a penas existen. Y es que el tiempo ya no alcanza para todo.

La verdad es que lo pienso y me hace mucha gracia, me hace gracia como antes de ser madre me quejaba porque no tenía tiempo para nada, y ahora, ahora me doy cuenta realmente de lo que no es tener tiempo. De lo que es hacer malabares para sacar minutos de donde no los hay, y aún así, pedir que el día tenga más de 24 horas porque sigues sin llegar a todo.

Por eso cuando escucho “tiempo libre” me suena a paraíso. Un paraíso que siendo realistas es muy difícil de alcanzar. En mi caso fue gracias a la organización y unir fuerzas con papi, como he conseguido arañar algunos minutos de tiempo (con suerte, a veces, incluso algunas horas). Minutos que dedico a hacer todo aquello que hacía antes de ser madre y que me permite desconectar, relajarme y cambiar el chip para continuar con energías renovadas. Cosas como leer, escribir, pintar, ir de compras, de paseo, JUGAR…. sobretodo JUGAR!! (que además ahora sé que viene bien para la momnesia). Lo echaba tanto de menos!

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Amigos vs Maternidad… de Verdad?

Una amiga (amiga de las de verdad) me pasó un artículo de etapainfantil con el titular “La maternidad muestra tus verdaderos amigos”. Me dijo que se sentía totalmente identificada y que le echara un vistazo. La verdad es que el tema me hizo reflexionar, y así de primeras, debo decir que hay cosas en las que no estoy de acuerdo.

No estoy de acuerdo en afirmar tan rotundamente que al convertirte en madre/padre no conservarás a ninguna de tus amistades anteriores. Como tampoco estoy de acuerdo en afirmar que esa estampida de amigos se deba, al hecho en sí, de haber sido madre/padre.

Y por qué no estoy de acuerdo?

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