Ser madre podría considerarse deporte de alto rendimiento. Te exiges mucho y a todas horas del día. No importa lo cansada que estés porque sabes que hay que continuar. Vas sufriendo un desgaste físico considerable y cada vez te sientes más agotada y con menos energía. Y sí, para los que estén con la típica frase en la boca de: “tú te lo buscaste“. Lo hice y lo volvería a hacer mil veces. Pero esto ya lo hablaremos en otro post.

El tema es como conseguir sacar energía de donde no la hay. Después de darle vueltas, consultarlo con más gente en mi misma situación, y de como siempre, recurrir a mi amigo el Sr. Google (ya somos íntimos), todos coinciden en tres hábitos fundamentales que ayudan a conseguirlo:

  • Hacer ejercicio
  • Comer sano
  • Y dedicar unos minutos al día para ti.

En este post me voy a centrar en el primero: HACER EJERCICIO. El Segundo peldaño de Reiniciacc.

Creo que es sabido por todos que hacer ejercicio físico tiene muchos beneficios. Sin embargo, a veces no es la falta de ganas lo que nos detiene, sino buscar el momento y la manera para poder hacerlo. En mi caso he probado varias maneras y a continuación os resumiré, desde mi experiencia, los pros y contras de cada uno.

EN CASA

Si dispones de una casa amplia o de una habitación libre, te recomiendo gastar algo de dinero y comprar una bicicleta elíptica. Y digo elíptica en vez de estática, porque en la elíptica también trabajas los brazos y por lo tanto es un ejercicio más completo; pero sobretodo porque a mí, personalmente, me gusta mucho más lo de estar de pie que sentada. Tiene la ventaja de que te permite hacer ejercicio en cualquier rato que tengas libre o incluso mientras ves la tele, una peli o tu serie favorita. Lo mejor de todo, funciona!! Yo la tuve y quedé encantada, pero al mudarme, me tuve que deshacer de ella por falta de espacio, y creerme que la echo en falta.

Esta no es la única manera de poder hacer ejercicio en casa. Hoy en día hay un montón de aplicaciones para el móvil, la tablet e incluso la tele, para hacer ejercicio, así que decidí probar alguna. Creo recordar que descargué varias en el Apple TV, pero finalmente me quedé con una llamada “Zova“. Cuenta con una amplia variedad de vídeos de ejercicios adaptados a distintas metas y niveles de forma física, que no requieren de mucho tiempo. El primer día estuve indagando y viendo varios vídeos con sus distintos ejercicios para decidirme por uno que se adaptara a mí, es decir, el más sencillo de todos y que no durase más de 10 minutos. Una vez encontrado el siguiente paso fue ejecutarlo. A los cinco minutos me di cuenta de que mi estado físico no era malo, sino pésimo, y también que esta opción tampoco era adecuada por el mismo problema de espacio que planteaba en un principio. El espacio que necesitaba era mayor del que disponía, lo que hizo que muchos ejercicios no los puediera hacer como correspondía.

Mi probabilidad de mudarme ahora mismo es del 0%, así que la opción de hacer ejercicio en casa, queda descartada.

AL AIRE LIBRE

Abortado el primer plan, pasé al plan B (siempre hay un plan B). Salir a caminar y si me veía fuerte, incluso correr. Al principio para no depender de papi, decidí salir con el peque, los paseos en carrito le gustan, eso es lo que pensaba… pero más que los carritos le gusta correr, sobretodo en dirección contraria a dónde lo hay que hacer. Así que me vi, corriendo con un carrito vacío, detrás de un peque desbocado y en dirección contraria a todas partes… y aunque no se puede negar que hice ejercicio, este fue proporcional al estrés sufrido.

La siguiente salida la hice sola, gracias a la coordinación con papi. Esta vez quería que fuera algo menos estresante, así que me preparé bien. Me descargué una aplicación (vale, soy adicta a las apps) llamada Runtastic, esta te marca la ruta, los kilómetros, las calorías…. entre otras muchísimas opciones. Me hice una lista de reproducción con música y otra con algunos episodios de mis Podcasts favoritos, me enfundé el chandal, los tenis, y allí me fui. La verdad, en esta ocasión, fue reconfortante. Cinco kilometros de caminata respirando la brisa del mar (es lo bueno de vivir pegada al mar), mientras me echaba unas risas con Pepe y Noe del podcast “cuandolosniñosduermen“. Sin darme cuenta, tenía las pilas cargadas. Me pareció la opción perfecta. Mis salidas a caminar pasaron a ser también mis momentos de desconexión total. Todo iba genial, hasta… hasta que vino el mal tiempo. Admiro la gente que es capaz de salir a caminar, correr, andar en bici… llueva, truene, o haya 30° a la sombra.

Fui perdiendo el ritmo esperando el buen tiempo, algo que en otoño y estando en Galicia, resulta complicado. Finalmente, dejé de hacerlo.

EN EL GIMNASIO

Seguí dándole vueltas (no me podía rendir) y me quedaba otra opción (a la tercera va la vencida), invertir el mismo tiempo que cuando iba a caminar, pero en el gimnasio. Era un gasto adicional, pero valdría la pena.

Una vez ya inscrita y con mi carné de socia en mano (antes de empezar a lo loco), decidí hablar con el monitor. Le expliqué un poco mis objetivos y estuvimos hablando un rato. Me dio muchos ánimos y unas cuantas recomendaciones, como empezar poco a poco y sin poner metas muy altas, para luego no venirme abajo. También me aconsejó empezar con ejercicio de cardio (cinta, bicicleta…) y, a medida que fuese avanzando, hacer unas tablas o acudir a alguna clase aeróbica (step, zumba, aeróbic…)

Ese mismo día, me fuí a Decathlon. Compré la equipación necesaria y, al día siguiente, me planté en el gimnasio lista para empezar. Hice exactamente lo que me dijo… 25 min de cinta a paso rápido y luego no más de 15 en bicicleta (ya os imaginareis que en la elíptica). Estuve así varios días, durante un par de semanas. Después aumenté los tiempos poco a poco. A día de hoy hago, 25 y 25, aunque, si puedo, hago los 50 (1h) solo en la elíptica. Me gusta más que la cinta.

Al terminar, una ducha de chorros de agua fría y caliente, con sus correspondientes saltitos cuando sale la fría, y como nueva para casa.

De momento no me planteo lo de las tablas (no me llama lo de las máquinas). Lo que sí me planteo mucho, es lo de ir a alguna clase de piscina, step o zumba… ya os contaré.

CONCLUSIONES

En casa, el único incoveniente que le veo, es el de disponer de espacio. Por lo demás, no supone ningún desembolso económico. Es flexible al permitirte elegir el momento y la duración de los ejercicios. Puedes altérnalo con otras actividades o tareas que estés haciendo. No dependes de papi u otra persona porque puedes estar con el peque mientras haces los ejercicios. Te ahorras tiempo al no tener que salir de casa.

Al aire libre, los inconvenientes que le veo es que dependes de la climatología, de papi u otra persona que se quede con el peque, y requiere de más tiempo. Al igual que el anterior, tiene la ventaja de que no supone desembolso económico y es súper reconfortante.

En el gimnasio, tiene el gran inconveniente de que supone un desembolso económico. Al igual que el anterior, requiere de más tiempo y de papi u otra persona que te haga el relevo. Tiene la ventaja de que no dependes de la climatología y una mayor variedad de actividades; aunque suelen tener un horario fijo, lo que limita la posibilidad de asistir a ellas. Por otro lado, de las tres opciones, es la más sociable.


EQUIPACIÓN

https://www.decathlon.es/camiseta-gasa-hombro-fitness-id_8367171.html

https://www.decathlon.es/leggings-7-8-shape-fitness-id_8366336.html

https://www.decathlon.es/camiseta-gasa-hombro-fitness-id_8367169.html

https://www.decathlon.es/leggings-fitness-shape-id_8366337.html

https://www.decathlon.es/camiseta-sin-mangas-algodon-fitness-mujer-id_8299960.html

https://www.decathlon.es/toalla-microfibra-m-violeta-id_8361727.html

 

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