Después de dos semanas sin cabeza para pensar en nada más que no fuera decidir a qué cole mandar al peque, aquí estoy de vuelta!

Han sido dos semanas intensas, de dormir poco, darle muchas vueltas a la cabeza y dudar de todo.

Puede que parezca exagerado, pero para mí fue una decisión muy difícil de tomar. Y después de hablarlo con mucha gente, la mayoría coinciden en que es una decisión que, o lo tienes muy claro, o te cuesta un mundo decidir. Gracias a toda esa gente por sus palabras de apoyo!!

Por el camino también me he encontrado comentarios del tipo, bueno mujer, si al final no te gusta lo puedes cambiar de cole. Claro que puedo, pero no es tan sencillo. Primero de todo, que los coles tienen unas plazas limitadas, así que o lo metes en el primer cole que encuentres con plazas libres, o no te quedará más remedio que esperar a que se libre una plaza para ocuparla tú. Por lo que no, no creo que esa sea la solución, y tampoco creo que sea bueno andar cambiando al peque de cole, así, como si nada. Otra cosa es que surja algún problema en el cole en el que estaba o te traslades a vivir a otro sitio. Ahí lo tienes que hacer por necesidad.

No queda otra que mirar, mirar y seguir mirando. Consultar todas las opciones posibles y elegir la que consideres la mejor. Porque no se trata solo de que te guste el cole en mayor o menor medida. Se trata de que el cole se adapte a los horarios de los papis y mamis, ya que hay muchos que como nosotros, no tienen familiares cerca que puedan ayudar en la conciliación familiar. Se trata de que dispongan de servicios que puedas necesitar, como bus escolar, comedor, servicio de madrugadores, actividades extraescolares….

En la búsqueda se puede dar el caso de que encuentres uno que te gusta y que tenga todo lo que buscas. En ese caso, créeme, enhorabuena! Sin embargo, en muchos otros casos, y el mío también, puede pasar que los hayas visto todos y ninguno de ellos te acabe de gustar, que el que más te gusta no sea el que mejor se adapta a tus necesidades, o simplemente lo que te gusta de uno lo eches en falta en los otros. Esto es lo peor que te puede pasar. Tal es así, que llegó un punto que ya le empecé a dar tantas vueltas a todo que, como se suele decir con los niños, ya estaba pasada de rosca. Por muchas vueltas que le daba, ninguna opción era la perfecta, e incluso llegué a desear que hubiera un solo colegio para así no tener que decidir. Sin embargo, reconozco que poder elegir entre varios es una ventaja, por lo que al momento me olvidaba de esa idea y me volvía a centrar en la elección.

Al final, de entre varios coles, conseguí centrarme en dos opciones. Y aunque las dos me parecían buenas, no conseguía decidirme cuál elegir de primero. Y no, aquí tampoco me valía lo de echarlo a cara o cruz (que sé que alguno lo estará pensando). Sabía que por muchas vueltas que le diera, eligiera el que eligiera de primero, me quedaría con la espinita del otro. Que tortura! Aún no sé exactamente que me hizo decantarme entre uno y otro, pero solo puedo decir que mis dudas estuvieron presentes hasta el ultimísimo segundo. Y aún después de haber entregado la solicitud, dudaba de si había elegido la opción adecuada. Ahora pienso que sí. NO!! Estoy convencida de que sí! (Gracias, sobran las palabras)

Por eso, desde mi experiencia, y para intentar en la medida de lo posible que no te pase como a mí, te recomiendo seguir estos consejos:

  • No esperes al último momento. Yo estaba confiada de que iría, miraría los coles y decidiría, así como si nada. Nunca más lejos de la realidad. Si alguien me hubiera avisado de que no es una decisión tan fácil de tomar, hubiese empezado a mirar los coles mucho antes.
  • Visita todos los coles de tu zona. Normalmente los coles tienen un día de puertas abiertas. Ese día es muy importante. Además de poder ver  las instalaciones, podrás informarte del método educativo, su funcionamiento, de los servicios con los que cuenta el colegio… por lo que intenta estar pendiente para no perdértelo. Y si te coinciden varios coles para visitar en el mismo día, o finalmente te lo perdiste o simplemente no pudiste ir, llama al centro y pide una cita para que te lo enseñen y te den toda la información. Hazme caso, no hay nada mejor que ver las cosas por uno mismo, por mucho que te dijeran o hayas escuchado, te puedes llevar sorpresas para mejor y para peor. Estas visitas serán lo que más te ayude a decidirte por uno u otro.
  • Preguntar, preguntar y preguntar. No te quedes con ninguna duda. Pregunta todo lo que necesites saber. Si quieres vete anotándolas según te vayan surgiendo para que luego no se te olvide ninguna.
  • Haz una lista con tus prioridades y necesidades: privado, público, concertado, ubicación, método educativo, instalaciones, comedor, servicios adicionales, actividades, uniforme, horario…. Realiza una comparativa de todos con los pros y contras.
  • Olvídate de los comentarios de la gente. Cada uno te va a dar su opinión en función a su experiencia, por lo que siempre, SIEMPRE, te vas a encontrar opiniones contradictorias. No te queda otra que fiarte de tu instinto y olvidarte de lo que digan los demás. Otra cosa es que un colegio tenga todo opiniones negativas, ahí me preocuparía un poco.
  • Por último y no menos importante. Aunque tengas muy claro el colegio al que quieres mandar a tu peque, y quieras ese sí o sí. Piensa que siempre se puede dar el caso de que no consigas plaza. Así que cuando entregues la solicitud, acuérdate de poner otras opciones alternativas y por orden de prioridad. Si tienes la mala suerte de que tú peque no consiga plaza en tu opción predilecta, siempre es mejor que entre en tu segunda opción, a que te asignen uno cualquiera y que no te guste.

Animo y suerte!

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