Culpa… No es una palabra nueva! La llevamos escuchando toda la vida. Sin embargo al hacerte madre adquiere un significado y una relevancia que antes no tenía.

Desde el mismo momento en que aparecen las dos rayitas en el predictor… la culpa hace acto de presencia. Pero no viene de visita, viene con todo su equipaje, para instalarse y quedarse ahí, al acecho, vigilando cada paso que das. Y aunque puedas pensar que es algo bueno, que viene a ayudar, pues no… no te hagas ilusiones. La culpa no ayuda. Su único afán es el de hacerte sentir mal, el de hacerte dudar, el de restarte confianza…

Estoy de tres semanas, y hace unos días me tomé tres copas de vino en la fiesta que hice en casa…

Ese fue mi primer pensamiento tras saber que estaba embarazada! Ya me estaba culpando de haberme tomado unas copas, aunque en ese momento ni siquiera supiera que mi peque ya estaba conmigo.

Y es que, aunque no seas consciente, aunque no seas culpable de nada… ya no se trata de ti, se trata de tu bebé. Ahora tienes la responsabilidad de cuidar de él, darle lo mejor, educarlo, protegerlo, quererlo… una responsabilidad tan tan grande como todo lo que conlleva. Y la culpa estará ahí, para hacerte dudar, para recordarte que siempre hay algún momento donde lo hiciste mal o lo puedes hacer mejor, para machacarte cuando antepongas cualquier cosa a tu hijo… sea trabajo, ocio, o robarle unos minutos de tu atención… cualquiera.

Y mi pregunta es, algún día podremos deshacernos de ese sentimiento de culpa?

Porque no es algo que sienta yo… es un sentimiento que compartimos muchas madres. Madres que coinciden en que seguimos teniendo mucha presión en la educación de nuestros hijos en comparación o en relación a los padres. Es verdad que eso está empezando a cambiar. Los padres cada vez se involucran más. Algo que debería ser lo normal y sin embargo aún nos queda un largo camino. Y no lo digo yo, lo dicen las estadísticas.

También me pregunto si este sentimiento de culpa es una herencia de la sociedad. La verdad que nunca le pregunté a mi madre, pero no tengo la sensación de que en su generación tuvieran este sentimiento de culpa como tal. No creo que sea un sentimiento heredado, sino más bien adquirido! Adquirido en el mismo momento en el que la mujer decidió tener el mismo derecho a trabajar que un hombre, y sentirse no sólo madre, sino realizada también profesionalmente. En el mismo momento en el que las malas lenguas nos juzgaron y señalaron por ello, como si de abandono familiar se tratara. En el mismo momento en el que otras madres decidieron poner una losa en nuestra espalda, en vez de unir fuerzas. En el mismo momento en el que cambió la maternidad, y la forma de ver la maternidad, pero no la sociedad, que se quedó estancada.

Sí, queda un largo camino. Pero vamos avanzando. Y mientras, seguiré cargando esa culpa, no me importa. Porque confío, y tengo la esperanza, de que el día de mañana, mis hijos, y los hijos de todas las madres y padres que luchamos para que esto cambie, no tengan que heredar este sentimiento de CULPA. Ojalá sea así!

Vosotros que opináis? Os sentís identificados?

 

6 comments on “Culpa!”

  1. Pues nada, con los pelos de punta me has dejado. Tenía un borrador en el blog sobre la culpa, cuando lo saque te comparto porque si, es algo común y si, creo que es adquirido. Y si… Ojalá nuestros hijos no lo carguen. 💓

    • Pues sí, comparte! Porque aunque es un sentimiento que compartimos muchas es cierto que lo vivimos de forma distinta. Me gustará mucho conocer tu punto de vista!

  2. Pues sí hija, lo de las copas me ha pasado. Y lo de comer jamón serrano a sabiendas de que existían posibilidades de toxopmasmosis, pero basándome en las teorías del ginecólogo que me decía que “toda la vida he comido jamón serrano y nunca he cogido la toxo, porque los jamones de supermercado ya han sido congelados previamente”. Supongo que me aferraba a eso para excusar mis antojos.Pero al fin y al cabo, soy feliz y espero que mis hijos me recuerden como nosotros a nuestros padres: sin sentimientos de culpa! 😘😘😘

    • Yo también me he puesto excusas en algún que otro momento para hacer que la culpa fuese menos culpa… pero al final la mejor solución es confiar en nosotros y hacer que la culpa cada vez tenga menos protagonismo. No es nada fácil! 😉

  3. Si, confieso que me siento culpable, de hasta querer tener unos minutos para mi sola o salir a tomar algo,me siento culpable por querer volver un día al pasado y ser yo sola y no nosotros todos, los quiero con locura pero no se yo si pasará ese sentimiento

    • Es inevitable no tener momentos donde desear desaparecer por unos minutos, y según lo decimos tenemos que justificarnos diciendo que los queremos por encima de todo, porque parece que decirlo ya nos hace sentirnos mal. No somos peores madres/padres por pensarlo aunque la culpa intente hacernos creer que si! Animo, todos lo hemos pensado alguna vez!

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