Qué difícil es, hoy en día, conciliar vida familiar y trabajo. Antes de ser madre ya empiezas a intuir que no va a ser nada fácil. Empiezas alargando el momento de tener un hijo, a pesar de que lleves tiempo queriendo hacerlo, en un intento de encontrar ese momento perfecto. Momento que nunca llega. Te das cuenta de que la temida frase que todo el mundo repite una y otra vez: “se te va a pasar el arroz”, ahora cobra un significado real para ti. Empiezas a pensar en edad y embarazo de riesgo, dos palabras que van unidas de la mano. Así que, si de verdad quieres ser madre tendrás que hacerlo en las circunstancias que tengas y adaptarte a ellas como puedas. Sin pensarlo más, te lanzas, y después… después haces lo que buenamente puedes. Hay familias que tienen que recurrir a los abuelos, a la familia… y si como yo, no tienes la suerte de que vivan cerca… no te quedará otra que hacer malabares, recurrir a los medios que tengas a tu alcance, e incluso en casos, dejar el trabajo.

A mí no me quedó otra que recurrir a una reducción de jornada. Reducción de jornada que me permitió continuar en mi trabajo, y además, me permitió pasar de un horario a turnos rotativos, a un horario estable, siempre de mañana y de lunes a viernes. No todo el mundo que trabaja a turnos tiene esa posibilidad. En ese sentido me siento afortunada. Vi una luz al final del túnel. Una luz que me iba a permitir organizarme mejor para poder criar a mi peque, sin tener que recurrir a una ayuda diaria, y sin tener que renunciar a mi trabajo, como tuvo, y tiene que hacer, muchísima gente. Y es que tenía clara una cosa, que si tenía un hijo, sería para estar con él, para verlo crecer y disfrutar de cada etapa sin perderme nada.

Aún así, no fue (ni es) un camino de rosas. Con cuatro meses te ves obligada a meter al niño en la guardería, y al dejarlo, aunque sepas que queda en buenas manos, lloras y lloras mucho. Porque con cuatro meses un bebé lo que necesita es a su madre, lo sabes, y no te queda otra que privarle de ello, porque tienes que ir a trabajar.

Y aún con el sentimiento de culpa en el cuerpo, te incorporas al trabajo. Y qué te encuentras? Te encuentras la desagradable sorpresa de que alguna de la gente, compañeros a los que realmente tenías mucho aprecio, están… no sé cómo decirlo… enfadados, indignados? Y todo porque te has pillado una reducción de jornada. Los entiendo, entiendo que sea injusto que ellos tengan que hacer las noches, tardes y fines de semana que antes hacías tú, y sin recibir nada a cambio. Pero me pregunto, tengo yo la culpa de eso? Pues habrá gente que piense que sí. Que mi trabajo no está pensado ni hecho para tener hijos. Cómo se me ocurre!! Y lo peor es cuando comentarios de ese tipo proceden, ni más ni menos, que de mujeres. Si es que al final en vez de ayudarnos nos perjudicamos. He tenido que escuchar y discutir tanto sobre el tema… y siempre con el mismo resultado… perdí la cuenta de los días que me fui del trabajo tocada, con un sentimiento de incomprensión… de decepción.

Te quejarás del horario que tienes…
Ah, pero que suerte, si ya te marchas ahora!
Qué pasa, solo tenéis derecho a conciliar los que tenéis hijos?

Estas son sólo algunas de las muchas cosas que tienes que escuchar… algunas con sarcasmo, un sarcasmo agrio, día tras día, tras día. Y piensas, cómo si una reducción de jornada fuera gratuita! Pues no señores, no lo es! Y ya no hablo sólo del tema económico, sino de como una reducción de jornada puede perjudicarte profesionalmente. Pero eso nadie lo ve. Y si dices algo, seguro saldrán de nuevo con la frase que tanto me gusta (guiño, guiño)… tú te lo has buscado!

Al final vas haciendo oídos sordos a todos los comentarios, te vas creando una coraza para que dejen de afectarte, y sobretodo, piensas en tu niño, en ese que es capaz de curar todos los males. Y piensas que el que no lo entiende, es porque realmente no quiere entenderlo.

He tenido que escuchar reproches porque en otras empresas que trabajan a turnos las reducciones se las obligan a hacer dentro de los turnos, soy consciente de ello, pero… soy yo culpable de eso? Creo que todos sabemos lo que son los convenios de empresa (y las empresas). Sé que la ley dice que la empresa puede denegar una reducción de jornada o el horario solicitado de la misma, si se encuentra más gente disfrutando de la misma. Y sí, he tenido la suerte de ser de las primeras en tener un hijo en mi empresa, y por lo tanto, poder pedir el horario que me venía bien sin que me pusieran pegas. Compañeros que fueron madres/padres después no tuvieron esa suerte, también soy culpable de eso?

No deberíamos luchar para mejorar la situación? Para en vez de tirarnos los trastos a la cabeza, haya una conciliación familiar real? Porque yo lo único que veo es que como los demás se tienen que fastidiar… entonces la solución y para que sea justo, nos fastidiamos todos? Como yo no quiero tener hijos…

He de reconocer que con el tiempo hubo compañeros que me pidieron disculpas, conscientes de que me lo habían hecho pasar mal sin tener yo culpa de ello… disculpas que llegan tarde, pero estoy muy agradecida de que lleguen!

Diariamente veo como eso por lo que pasé, lo viven la mayoría de las madres/padres que tienen hijos y piensan, como única manera de poder conciliar, en la reducción de jornada. Conozco casos donde antes de poder pedirla se vieron amenazados o chantajeados por la empresa o compañeros. Como en ocasiones llegó a ser motivo de despido. Y entonces te preguntas, otra vez, donde va esa conciliación? Si los niños son el futuro, por qué no se ponen más medios para poder conciliar vida familiar y profesional? Es normal que cada vez la gente se replantee más el tener hijos o no. Que cada vez se tengan más tarde, con su correspondiente riesgo. Que se decida renunciar a tenerlos porque supone renunciar a su carrera profesional, o al revés. Que los abuelos acaben adoptando un papel que no les corresponde, porque no les queda otra que hacerse cargo de ellos.

Así que si por casualidad estás leyendo esto, vas a ser madre/padre y estás pensando en la reducción de jornada. Adelante, no te sientas mal y no hagas caso a los comentarios de la gente, que los habrá! Piensa que es un derecho. Un derecho que, en mayor o menor medida, está ahí para ayudarnos a conciliar vida familiar y profesional. Que esto no es una guerra entre gente con hijos y sin hijos. Y que los que han decidido no tenerlos, no tienen derecho a quejarse, o por lo menos hacerte sentir mal a ti por ello. Me pregunto si también se quejan por no poder disfrutar de los derechos que tienen otras muchas personas o tipos de personas. Cada derecho se ha hecho por una necesidad, y está claro, que sin la reducción de jornada, la posibilidad de muchas familias de tener hijos sería… NULA!

 

 

 

2 comments on “Reducción de Jornada!!”

  1. Totalmente de acuerdo contigo. Justamente me encuentro ahora a punto de dejar mi trabajo por la imposibilidad de conciliar. Tras ocho meses de excedencia ni siquiera la reducción de jornada es una opción, porque los ingresos se reducen (mucho) pero los gastos de transporte y tiempo no lo hacen. Te felicito por tu decisión y paciencia ante esos comentarios tan fuera de lugar y que personalmente he escuchado varias veces, incluso antes de plantearme siquiera ser madre. Un abrazo.

    • Efectivamente, en mi caso la reducción es la mínima, de una hora, pero si las circunstancias me hubieses obligado a que fueran más, seguramente estaría como tú porque no me compensaría económicamente. Animo, esperemos que las cosas vayan cambiando. Pero hay mucho que hacer. Un beso

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