Culpa… No es una palabra nueva! La llevamos escuchando toda la vida. Sin embargo al hacerte madre adquiere un significado y una relevancia que antes no tenía.

Desde el mismo momento en que aparecen las dos rayitas en el predictor… la culpa hace acto de presencia. Pero no viene de visita, viene con todo su equipaje, para instalarse y quedarse ahí, al acecho, vigilando cada paso que das. Y aunque puedas pensar que es algo bueno, que viene a ayudar, pues no… no te hagas ilusiones. La culpa no ayuda. Su único afán es el de hacerte sentir mal, el de hacerte dudar, el de restarte confianza…

Estoy de tres semanas, y hace unos días me tomé tres copas de vino en la fiesta que hice en casa…

Ese fue mi primer pensamiento tras saber que estaba embarazada! Ya me estaba culpando de haberme tomado unas copas, aunque en ese momento ni siquiera supiera que mi peque ya estaba conmigo.

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