Etiqueta: educación

Educación respetuosa. Disciplina positiva.

Solo hace falta escribir en Twitter pidiendo consejo sobre que hacer ante un mal comportamiento de un peque o, echar toda una tarde en el parque más concurrido de la ciudad, para ver como las amenazas, chantajes o castigos siguen estando a la orden del día.

Y es que a pesar de que la neurociencia y los psicólogos infantiles reafirmen, cada vez más, que los castigos, amenazas y chantajes no son educativos, al contrario, son contraproducentes a largo plazo, sigue siendo muy difícil deshacerse de lo heredado. “Se hizo así toda la vida y no salimos tan mal”. Verdad? A lo mejor habría que preguntarle a los psicológos cuantos pacientes jóvenes, adolescentes e incluso adultos tienen para tratar temas de autoestima, de falta de pertenencia, de carencias para gestionar situaciones o emociones relacionadas con la educación recibida, pero hoy no voy a entrar a valorar eso.

Solo me gustaría decir, que el cambio es posible. No es fácil, pero se puede. Si se quiere, se puede. Reeducándonos para darles y darnos lo mejor. Me resulta increíble ver cómo les exigimos a los peques que corrijan determinadas conductas, cuando ellos no tienen la capacidad ni las herramientas para hacerlo. Y nosotros, que sí que las tenemos, nos conformamos y nos rendimos antes de intentarlo. Tiene coherencia? Para mí, no. Es como el que le dice a su peque que no grite y lo hace precisamente gritando.

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Cuando los niños no saben aburrirse

Seguro que habéis escuchado en multitud de ocasiones lo importante y beneficioso que es para los niños que se aburran. Nos dicen que es bueno para que desarrollen su parte creativa, imaginativa… para que aprendan a ser resolutivos e incluso, para aprender a manejar la frustración. Sin embargo, qué pasa cuando nuestros niños no saben aburrirse? O mejor dicho, qué pasa cuando nuestros niños no saben gestionar el tiempo que tienen libre y se acaban aburriendo porque no saben qué hacer y acaban no haciendo nada?

Esto es lo que nos pasó a nosotros este verano. Sí, se acabó el cole y, estábamos acostumbrados a un ritmo taaaaan frenético… cole, actividades, parque, cole, tele, cumples, cole, actividades, manualidades, tablet…. que cuando llegó el momento de parar, cuando de repente nos encontramos con horas y horas libres, nos dimos cuenta de que el peque no sabía cómo gestionar ese tiempo libre. A pesar de tener en su habitación multitud de cosas con las que entretenerse, juegos, libros, pinturas, plastilina…. empezaron a aparecer las ya famosas palabras “mamá me aburro, qué puedo hacer?”

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Mi deseo de Navidad: una educación responsable.

Último post del año… Post con el que me gustaría desearos felices fiestas y compartir con vosotros mi deseo de Navidad. El deseo de una educación responsable

Aún me parece que fue ayer cuando mi peque vino a este mundo, para ponerlo todo al revés. Para demostrarme que desde fuera las cosas se ven de otra manera y, que todo lo que habías pensado y soñado, se ha quedado por el camino. Un camino lleno de aprendizajes, de supervivencia, de resiliencia, de empatía… Porque lo que tengo claro es que no soy la misma Cecilia de hace cuatro años. Sabía que la maternidad me cambiaría, a quien no? Pero no sabía hasta que punto. 

Hasta que te conviertes en madre no te das cuenta de la mochila que llevas a tu espalda. No te das cuenta de que tu forma de vida está llena de lecciones adquiridas, aunque esa no fuera tu intención, pero ahí están. Y llega un día que esas lecciones salen de ti, sin pensarlo, ni tampoco quererlo, y reflexionas… eso no es lo que quieres hacer como madre y tampoco lo que quieres enseñar a tu hijo

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Mi primer Madresfera Bloggers Day #MBDay18

Suena el despertador. Son las cinco de la mañana. A penas he podido pegar ojo, me queda un día muy intenso por delante, por fin ha llegado el #MBDay18. Aún no tengo decidido que me voy a poner, lo decidiré mientras me ducho. El avión sale a las seis y media y aún tengo que terminar de preparar la mochila. Chapas, tarjetas de visita, baterías externas, cartera, tarjetas de embarque, una muda… creo que me tenía que haber levantado antes! Los nervios se apoderan por un momento de mí. Hace frío y llueve, pero me da igual, estoy emocionada y nada me lo va a estropear. De camino al aeropuerto a penas digo nada, mi mente ya está en Madrid desde hace horas, intentando imaginarme como será todo.

La entrada del aeropuerto está llena de coches, me bajo corriendo, a penas me da tiempo a despedirme. Según entro por la puerta del aeropuerto me encuentro a Sonia, la primera desvirtualización del día, nos saludamos con dos besos pero no hay tiempo para mucho más. Ya tenemos que embarcar y viajamos en compañías diferentes, así que nos saludamos y despedimos casi al momento. Nos volveremos a ver en Madrid. El viaje en avión se me hace extrañamente corto, con las ganas que tenía de llegar y abrazar a la gente pensé que se me haría eterno. Quizás sea porque he aprovechado para repasar las líneas de metro que tengo que coger y donde tengo que hacer los transbordos. No quiero equivocarme, en la última parada, Palos de la Frontera, estarán Raquel, Sonia e Isabel esperándome para ir juntas al hotel del evento (Hotel Rafael Atocha).

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Hostia, ya!!

Sí, escuchas esas palabras… hostia, ya! Y sabes que algo no va bien, que esa persona está enfadada, cabreada, frustrada… pero… y si esas palabras las escuchas en un niño de tres años?

Tengo que decir que a excepción de alguna vez que soltó alguna palabrota por imitación cuando estaba empezando a hablar, y quedó ahí, en la anécdota del momento, es la primera vez que le escucho decir una palabrota con todo su significado, en respuesta a una acción, a una situación.

Y cuando lo dijo, tengo que reconocer que me quedé paralizada, sin saber muy bien cómo reaccionar y que hacer. Tardé unos segundos en ir a su lado a ver lo que había pasado, a que se debía esa reacción.

Al llegar a su cuarto me lo encontré frustrado. Frustrado porque al querer montar unas piezas de un juego y ver que no le salía como quería… su impulso fue tirar todo al suelo y gritar: hostia, ya!!

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