Etiqueta: Maternidad

NO al Cachete!!

Nadie tiene la receta mágica para llegar a ser madres/padres perfectos. Ojalá! Ojalá ante cualquier situación donde no supiéramos cómo actuar, nos sintiéramos desbordados, sin saber que hacer o que es lo mejor… tuviéramos un genio o un hada madrina que nos dijera paso a paso que debemos hacer. Pero no!

El primer error ya lo cometemos al pretender ser padres/madres prefectos. Eso no existe. Como seres humanos que somos, no nacemos aprendidos, nos equivocamos, una, dos… muchas veces. Tropezamos varias veces en la misma piedra. Sin embargo, lo que verdaderamente importa es saber parar, reflexionar, ver que hicimos mal, que podemos cambiar o mejorar, levantarse y solucionarlo. Aprender de los errores cometidos para no cometerlos de nuevo.

La responsabilidad de educar a un hijo, la responsabilidad de hacerlo sabiendo que lo que haces es lo mejor para él, es enorme. Pero sobretodo, es muy muy difícil. Y ya no solo por las dudas, miedos… por la culpa. Sino también por la “herencia educacional” que llevamos a nuestras espaldas. Las famosas “mochilas”.

Muchas veces, ante el desconocimiento, lo que hacemos es recurrir a lo que nos enseñaron de pequeños, a lo que se vino haciendo siempre. Sin embargo, los que me conocéis sabéis que soy de la opinión de que, porque algo se lleve haciendo de una manera toda la vida, no quiere decir que esté bien hecho. Solo hay que pensar en el tema cachete. Es una mochila que llevamos arrastrando desde pequeños. Lo vivimos, lo aprendimos, lo normalizamos… pero, NO está bien!

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Por qué… Por qué… Por qué??

Mamá, por qué esta señora va en una silla de bebé (silla de ruedas)? Por qué tengo que ir al cole? Por qué hay que lavarse las manos? Por qué ese señor no tiene pelo? Por qué llueve? Por qué nos mojamos? Por qué Bob Esponja es una esponja? Por qué vive en una piña debajo del mar?

Sí, señores… no hay ninguna duda. El peque ha llegado a la etapa de los “y por qué?”

Los niños desde muy pequeños quieren saberlo/explorarlo todo. Al principio su forma de explorar y descubrir cosas es tocando todo, chupando todo, incluso tirando todo… en definitiva mediante la manipulación y la exploración de los objetos y su entorno, etapa que alcanza su momento álgido cuando comienzan a caminar. Sin embargo, es cuando empiezan a hablar y a manejar el lenguaje, cuando realmente empiezan las preguntas. Quieren saber el motivo de todo. De cada acción, decisión o cosa que hacemos. Eso, sumado a que los niños no tienen filtro, te puedes encontrar con preguntas de todo tipo. Preguntas curiosas, preguntas divertidas, disparatadas… preguntas inverosímiles… preguntas comprometidas, agobiantes.

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Conferencia con Lucía, mi Pediatra.

Ayer, por fin tuve la oportunidad de ir a una conferencia de “Lucía, mi pediatra” y conocerla en persona.

Cuando me quedé embarazada, supongo que como toda madre, me empecé a interesar más por los temas de embarazo y maternidad. Mis lecturas, visitas y búsquedas en RRSS, se empezaron a centrar en páginas y perfiles de gente que estuvieran relacionados, o me pudiera ayudar en todas esas dudas del nuevo camino que acababa de comenzar y que era tan desconocido para mi. Desde síntomas que podía tener, dudas sobre el parto, futuros cuidados del bebé, lactancia, postparto… En una de esas búsquedas descubrí a Lucía (y a mucha gente más) y desde entonces procuré tenerla cerca. Sus libros, sus palabras… su forma de comunicar y de llegar… sus consejos… sin duda fue mi luz en muchos momentos de oscuridad.

Por eso cuando me enteré que venía a dar una conferencia a mi ciudad, no lo dudé ni un segundo. Tenía que ir a verla, a darle las gracias… abrazarla.

La conferencia fue increíble, y es que Lucía no defrauda!! Cercana, natural, espontánea… conectas con ella desde el minuto cero. Ayer más emocionada que de costumbre, como ella misma reconoció, debido a su reciente llegada del viaje a Senegal. Un viaje que dice que le ha cambiado para mejor, y yo, no me lo puedo imaginar… mejor todavía?

Fueron aproximadamente tres horas de conferencia que se pasaron volando. Risas, anécdotas, historias que te ponen los pelos de punta, lágrimas y emociones a flor de piel.

Y es que, a todo ello, habría que sumarle su tremenda generosidad, ya que a pesar de encontrarse algo indispuesta, decidió seguir adelante, quitándole hierro al asunto e incluso bromeando, un acto que la engrandece aún más. Después de acabar la conferencia, ahí estuvo, para recibir y atendernos a todos los que quisiéramos, uno a uno, sin prisas. Como ella misma dijo, hasta que el cuerpo aguante! Gracias Lucía.

Posiblemente si ahora te tuviese delante aprovecharía para decirte muchas cosas más. Pero a veces la emoción o incluso la vergüenza nos paraliza, ya me dirás, a estas edades… Te hubiera dado de nuevo las gracias, gracias por hacernos llegar ese mensaje de tranquilidad, de fuera culpa, de aprovechar cada momento y de seguir nuestros instintos para hacerlo de la forma que mejor sepamos, la nuestra, la de cada uno. Gracias por haber sido mi luz durante muchos momentos de oscuridad. Gracias por darle sentido a palabras y sentimientos desconocidos y de los que nadie te dice nada. Gracias por luchar por el bienestar de nuestros hijos, y por dar la cara por nosotros en muchas batallas que nos afectan a todos. Gracias por no ser una pediatra de coraza y acompañarnos en nuestras alegrías y también en nuestras luchas y penas. Ojalá el mundo estuviese lleno de Lucías. GRACIAS!

Para terminar, me gustaría decirle a todos los que no la conocen, que por favor, ya estáis tardando. A los que ya la conocéis pero aún no fuisteis a una conferencia suya, si tenéis ocasión, hacerlo, os lo recomiendo sinceramente. Y todos lo que queráis saber más sobre la conferencia de Lucía, “Educar desde la tranquilidad“, os dejo aquí el enlace a un post que escribió Mamá Pingüino sobre la conferencia y todo lo que se trata en ella, que no tiene desperdicio. Yo no podría añadir nada más.

 

Reducción de Jornada!!

Qué difícil es, hoy en día, conciliar vida familiar y trabajo. Antes de ser madre ya empiezas a intuir que no va a ser nada fácil. Empiezas alargando el momento de tener un hijo, a pesar de que lleves tiempo queriendo hacerlo, en un intento de encontrar ese momento perfecto. Momento que nunca llega. Te das cuenta de que la temida frase que todo el mundo repite una y otra vez: “se te va a pasar el arroz”, ahora cobra un significado real para ti. Empiezas a pensar en edad y embarazo de riesgo, dos palabras que van unidas de la mano. Así que, si de verdad quieres ser madre tendrás que hacerlo en las circunstancias que tengas y adaptarte a ellas como puedas. Sin pensarlo más, te lanzas, y después… después haces lo que buenamente puedes. Hay familias que tienen que recurrir a los abuelos, a la familia… y si como yo, no tienes la suerte de que vivan cerca… no te quedará otra que hacer malabares, recurrir a los medios que tengas a tu alcance, e incluso en casos, dejar el trabajo.

A mí no me quedó otra que recurrir a una reducción de jornada. Reducción de jornada que me permitió continuar en mi trabajo, y además, me permitió pasar de un horario a turnos rotativos, a un horario estable, siempre de mañana y de lunes a viernes. No todo el mundo que trabaja a turnos tiene esa posibilidad. En ese sentido me siento afortunada. Vi una luz al final del túnel. Una luz que me iba a permitir organizarme mejor para poder criar a mi peque, sin tener que recurrir a una ayuda diaria, y sin tener que renunciar a mi trabajo, como tuvo, y tiene que hacer, muchísima gente. Y es que tenía clara una cosa, que si tenía un hijo, sería para estar con él, para verlo crecer y disfrutar de cada etapa sin perderme nada.

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Culpa!

Culpa… No es una palabra nueva! La llevamos escuchando toda la vida. Sin embargo al hacerte madre adquiere un significado y una relevancia que antes no tenía.

Desde el mismo momento en que aparecen las dos rayitas en el predictor… la culpa hace acto de presencia. Pero no viene de visita, viene con todo su equipaje, para instalarse y quedarse ahí, al acecho, vigilando cada paso que das. Y aunque puedas pensar que es algo bueno, que viene a ayudar, pues no… no te hagas ilusiones. La culpa no ayuda. Su único afán es el de hacerte sentir mal, el de hacerte dudar, el de restarte confianza…

Estoy de tres semanas, y hace unos días me tomé tres copas de vino en la fiesta que hice en casa…

Ese fue mi primer pensamiento tras saber que estaba embarazada! Ya me estaba culpando de haberme tomado unas copas, aunque en ese momento ni siquiera supiera que mi peque ya estaba conmigo.

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