El slime vuelve a estar de moda!! Y digo vuelve, porque cuando era niña ya jugábamos con él, solo que entonces lo llamábamos “blandiblú”. Os acordáis? Creo que es imposible olvidarse de ese moco verde y viscoso, no se si daba asco o gustirrinín, pero nos pasábamos ratos y ratos manoseando y estirando esa cosa pegajosa. Siempre acababan llenos de basura de caer al suelo y por lo tanto adquiriendo un color oscuro desagradable. Momento en el que nuestras madres aprovechaban, añadiría que deseosas, para deshacerse de él sin que nosotros pudiésemos rechistar.

Ahora, unos cuantos años después, descubro que ese divertido moco verde se puede hacer en casa, de una manera muy sencilla, utilizando materiales muy asequibles y además del color que más nos guste. Espera que se lo cuente al peque, va a alucinar, me dije!!

Sin embargo, lo que a priori decían ser tan sencillo, al final no lo fue tanto. En internet hay multitud de recetas para hacer slime y por desgracia no todas nos garantizan que el resultado sea el deseado. Tienes que hacerlo con borax, no mejor con detergente de la lavadora, hay que echarle maicena…. Olvidaros de todo eso, y dadme las gracias, porque os voy a liberar de tener que pasar por todo eso.

Queréis saber cual es la mejor receta para hacer slime, que os garantiza un éxito absoluto y utilizando tres sencillos ingredientes?

Tomad nota, porque en este tutorial os lo cuento todo, paso a paso.

 

Qué os ha parecido? Si es que no puede ser más fácil y rápido.

De nada. ^_-

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