Seguro que habéis escuchado en multitud de ocasiones lo importante y beneficioso que es para los niños que se aburran. Nos dicen que es bueno para que desarrollen su parte creativa, imaginativa… para que aprendan a ser resolutivos e incluso, para aprender a manejar la frustración. Sin embargo, qué pasa cuando nuestros niños no saben aburrirse? O mejor dicho, qué pasa cuando nuestros niños no saben gestionar el tiempo que tienen libre y se acaban aburriendo porque no saben qué hacer y acaban no haciendo nada?

Esto es lo que nos pasó a nosotros este verano. Sí, se acabó el cole y, estábamos acostumbrados a un ritmo taaaaan frenético… cole, actividades, parque, cole, tele, cumples, cole, actividades, manualidades, tablet…. que cuando llegó el momento de parar, cuando de repente nos encontramos con horas y horas libres, nos dimos cuenta de que el peque no sabía cómo gestionar ese tiempo libre. A pesar de tener en su habitación multitud de cosas con las que entretenerse, juegos, libros, pinturas, plastilina…. empezaron a aparecer las ya famosas palabras “mamá me aburro, qué puedo hacer?”

Eso me hizo pensar y reflexionar sobre el día a día, la falta de tiempo y el ritmo acelerado al que vivimos y al que arrastramos, inevitablemente, a nuestros peques. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos vivimos en un constante estrés de querer llegar a todo y no poder. La falta de conciliación, o de apoyo familiar, nos obliga muchas veces a tener que recurrir a servicios de madrugadores, canguros, actividades extraescolares… y luego, cada rato que tenemos libre y pasamos con ellos, sentimos la necesidad de buscar ese tiempo de calidad del que tanto escuchamos hablar, e intentamos compensarlos haciendo mil y una cosas con ellos. Al final del día, sin darnos cuenta no les hemos dejado ni un solo minuto de descanso, ni un minuto libre para que puedan dedicar a lo que ellos hubiesen elegido.

Gran error!! Por eso, ahora que empieza un nuevo curso, aprovecho para compartir esta reflexión. Intentemos, en la medida de lo posible, de no arrastrarlos a nuestra locura del día a día y démosles las herramientas necesarias para que “aprendan a aburrirse”. Cómo? A continuación os dejo tres consejos que nos pueden ayudar a conseguirlo. Nosotros ya las hemos empezado a poner en marcha.

  • El primero de ellos y más importante, es dejarles tiempo libre. Sí, a partir de ahora debemos evitar organizarles todo su tiempo libre, esto les permitirá que sean ellos los que aprendan a gestionarlo y, además, a saber en qué y cómo quieren emplearlo. Les ayudará a descubrir las cosas que más le gustan y las que le despiertan más interés, es decir, a conocerse a sí mismos y sus gustos.
  • Tener siempre materiales, juegos u otras cosas a su alcance para que puedan interactuar con ellas por su propia iniciativa. Esta es una de las cosas que nosotros hemos cambiado. Hemos hecho limpieza y recolocado los juguetes, libros y demás cosas de su habitación, de manera que hemos dejado a su alcance simplemente las cosas por las que suele mostrar más interés y los materiales o cosas que le van a permitir interactuar más o recurrir más a la parte creativa e imaginativa. No se trata de hacer todo un despliegue de cosas, al contrario, a veces les ponemos tantas cosas que no saben a cual atender. Podemos ir sacando cosas según vayamos viendo. Nosotros lo que hacemos desde que era más pequeño es, cuando deja de mostrar interés por algunas cosas las retiramos, en su lugar sacamos las que teníamos guardadas. Os sorprenderá ver como cosas que pensábamos que ya no tenían interés por ellas, de repente, después de mucho tiempo sin verlas, ahora muestran mucho más interés por ellas. Incluso se acaban convirtiendo en su entretenimiento favorito.
  • Por último y también muy importante es dejarles que tomen la iniciativa en el juego. Es decir, cuando juguemos con ellos, lo tenemos que hacer acompañando, pero sin dirigir ni intervenir. Cosa que me he dado cuenta que yo hacía bastante. Por lo tanto, intentemos quedarnos en un segundo plano, observando, y solo si ellos nos lo piden, participaremos. Pensemos que cuanto más hagamos nosotros, menos harán ellos.

Seguramente al principio les cueste organizar o gestionar su tiempo libre y no sepan que hacer. Posiblemente seguiremos escuchando el “mamá me aburro, qué puedo hacer?”. Poco a poco irán aprendiendo.

De todas formas, al principio, si vemos que les cuesta mucho, podemos ayudarles proponiendo alguna actividad, o incluso una serie de actividades, de manera que puedan recurrir a ellas en esos momentos de no saber que hacer. Incluso podemos hacer lo que llaman “caja del aburrimiento”. Esta caja del aburrimiento consiste en crear con nuestros peques una caja o decorar una que ya tengamos (se puede pintar, poner pegatinas… lo importante es que se involucren y hagan ellos lo máximo posible) y en el interior guardaremos una serie de papelitos. Cada uno de estos papelitos tendrá escrita una actividad. De esta manera en los momentos donde los peques no sepan que hacer en su tiempo libre podrán recurrir a su caja del aburrimiento. Simplemente tendrán que coger uno de los papelitos de la caja, la actividad a desarrollar será la indicada en el papelito. Las actividades de los papeles pueden ser todas las que se os ocurran.

Algunos ejemplos pueden ser:

  • Hacer un collage con macarrones, lentejas, arroz…
  • Jugar con tizas
  • Crear marionetas con calcetines viejos
  • Hacer figuras con plastilina
  • Crear algo con una caja de cartón
  • Hacer un collage de una casa recortando muebles de fotos de revistas.
  • Construir algo con pinzas de la ropa
  • Inventar una obra de teatro o un cuento
  • Crear un álbum de fotos
  • Pintar con pinceles (piedras, conchas, macarrones…)
  • Hacer una pulsera o crear algo con lana
  • Jugar a un juego de mesa
  • Hacer un puzzle
  • Inventar algo con palos de madera
  • Hacer un laberinto de canicas
  • Hacer figuras con fichas de domino y luego tirarlas
  • Hacer una pirámide con cartas de una baraja

Como veis puede ser toooodo lo que se os ocurra.

Caja del aburrimiento

“Dicen que es necesario aburrirse para sentir la necesidad de crear algo”. Así que dejémosles gestionar su tiempo libre , ayudémosles a que “aprendan a aburrirse”. Solo así conseguiremos que sus pequeñas cabecitas enciendan los motores y se conviertan en pequeños e imaginativos inventores.

2 Comments on Cuando los niños no saben aburrirse

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