Han pasado casi cinco meses y sin embargo te miro embobada, aun no me puedo creer que estés aquí conmigo, tan hermoso, tan lleno de vida, y tal como indica tu nombre, tan deseado… Hace nada eras mi deseo al apagar las velas de la tarta, al saltar la hoguera de san Juan, al comer las doce uvas de Navidad… Y ahora, aquí estas…. Después de meses de alegría, preocupación, desconocimiento, expectación…. Después de meses de lloros, risas, dolor, cansancio, noches enteras sin dormir, pero sobretodo, sobretodo FELICIDAD. Aquí estoy a tu ladito, incrédula de mi, incrédula de verte… Mis palabras son escasas, insignificantes, para poder expresar lo feliz que me has hecho. Me has cambiado la vida, has cambiado el significado a mi vida, has cambiado las prioridades a mi vida…. Y ahora mi vida eres tu! Ahora cuando vaya a apagar las velas, a saltar la hoguera de san Juan, a comer las uvas de Navidad… mi mayor deseo será verte crecer feliz y sano, que me perdones cuando te enfades conmigo por intentar educarte lo mejor posible, que esta unión tan grande que tenemos ahora no se acabe nunca, y nunca te olvides que tu madre siempre estará a tu lado.

Este texto lo escribí hace tres años, mas o menos por estas fechas. Lo recuerdo como si fuera ayer. Y lo hacía mientras miraba a mi niño como dormía plácidamente, ajeno al dolor que su madre sentía en esos momentos. Dolor por tener que separarme de él, por tener que incorporarme al trabajo.

La verdad es que nunca me había planteado dejar de trabajar, las circunstancias tampoco me lo permitirían aunque quisiera. Pero cuando llegó el momento de incorporarme, me di cuenta de que aún no estaba preparada para hacerlo. Para separarme de él.

Cuando te conviertes en madre, tu mayor deseo, tu instinto, es el de protegerlo, cuidarlo… Sé que a veces los sobreprotegemos, tanto incluso, que no les dejamos crecer. Pero yo no me refiero a eso. Me refiero al simple hecho de poder estar a su lado cuando nos necesitan.

Cuando con a penas cinco meses tienes que dejar a tú bebé en la guardería, un bebé muy demandante y aún encima con hernia de ombligo, hernia que puede empeorar con el llanto. Te sientes fatal. No dudas de que esté mal cuidado, sé que mi niño siempre estuvo bien cuidado. Mucho. Nunca tendré palabras de agradecimiento. Pero el sentimiento de culpa, de abandono aparecen igual. No lo puedes evitar. Porque con cinco meses un bebé con quien debería estar es con su madre. Yo como madre, necesitaba estar a su lado.

Los virus empiezan a hacer acto de presencia y te das cuenta lo difícil que es conciliar. Nuevamente tu deseo es el de estar a su lado para cuidarlo. Así que o pides días de vacaciones, si aún te quedan, o no te queda otra que dejarlo con los abuelos, tíos… Y otra vez ese sentimiento de abandono, de culpa… esa necesidad imperiosa de estar a su lado. Aunque sepas que con quien está lo va a cuidar, igual o mejor que tú.

Porque seamos realistas. A día de hoy cuando estamos malitos en quien pensamos? Yo cuando estoy muy malita, aún pienso en… si estuviera aquí mi madre. Pienso en hacer la maleta e irme a su casa para que me cuide. Porque cuando estás malito no hay nada como que te cuide tú mamá. Y me apena pensar que mi niño el día de mañana no vaya a tener ese sentimiento porque yo le he faltado en esos momentos.

Esta semana… esta semana fue especialmente difícil. Primer año de cole. Sin vacaciones a las que poder recurrir. Entre virus y adaptación escolar, me las he gastado todas. Llega la Navidad y con ella, la fiesta del cole.

Y mamá? Mamá no podrá ir. No podrá estar ahí animándote en la carrera de San Silvestre. No podrá mirarte orgullosa, ni tú podrás ser correspondido con una mirada cómplice de… así se hace cariño!

Sé que no estaba solo, allí estaba su “tita” para animarlo. Habrá gente incluso que al leer esto les pueda parecer una tontería, y mira lo respeto. Pero mi sentir y mi pensar es que creo que hay determinados momentos de sus vidas que no nos deberíamos perder. Tener que perder.

Y me reitero en que no estoy hablando de no separarnos en ningún momento de nuestros niños. En sobreprotegerlos, no! Como madres/padres también necesitamos un descanso. Tiempo para nosotros. Para desconectar. Recargar energías. Tiempo para disfrutar como pareja. Los niños también necesitan sus ratos con los abuelos, con los tíos y tías, ratos de divertirse, de consentir, de saltarse alguna que otra norma…

Yo no me refiero a eso, sino al hecho de estar presentes cuando realmente debemos estarlo, cuando nos necesitan. Esos momentos que recordarán toda su vida y al recordarlos puedan decir mi madre estuvo ahí.

Cuando escribí esas palabras y le prometía que siempre estaría a su lado, no sabía que no podría cumplirlo. Aún no me había dado de cruces con la realidad de la conciliación. De lo que supone.

Ahora, a las siete de la mañana, mientras escribo esto con mi niño al lado, dormidito. Reflexiono y me doy cuenta que pocas cosas han cambiado. Le sigo mirando embobada. Sigo dando gracias a la vida por tenerle aquí conmigo.

Sin embargo, aprovechando que estamos en Navidad. Este año cuando me vaya a comer las uvas, mi deseo de Navidad será diferente.

Desearé verte crecer sano y feliz. Desearé educarte lo mejor posible. Y desearé más que nunca que me perdones por todos los momentos que no podré estar a tu lado, aunque mi deseo sea estarlo. Que aunque la conciliación nos lo ponga difícil siempre. Siempre intentaré estar ahí cuando me necesites.

 

A vosotros también os resulta complicado lo de conciliar? Podéis estar con vuestros peques siempre que os necesitan? En los momentos importantes?

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