Solo hace falta escribir en Twitter pidiendo consejo sobre que hacer ante un mal comportamiento de un peque o, echar toda una tarde en el parque más concurrido de la ciudad, para ver como las amenazas, chantajes o castigos siguen estando a la orden del día.

Y es que a pesar de que la neurociencia y los psicólogos infantiles reafirmen, cada vez más, que los castigos, amenazas y chantajes no son educativos, al contrario, son contraproducentes a largo plazo, sigue siendo muy difícil deshacerse de lo heredado. “Se hizo así toda la vida y no salimos tan mal”. Verdad? A lo mejor habría que preguntarle a los psicológos cuantos pacientes jóvenes, adolescentes e incluso adultos tienen para tratar temas de autoestima, de falta de pertenencia, de carencias para gestionar situaciones o emociones relacionadas con la educación recibida, pero hoy no voy a entrar a valorar eso.

Solo me gustaría decir, que el cambio es posible. No es fácil, pero se puede. Si se quiere, se puede. Reeducándonos para darles y darnos lo mejor. Me resulta increíble ver cómo les exigimos a los peques que corrijan determinadas conductas, cuando ellos no tienen la capacidad ni las herramientas para hacerlo. Y nosotros, que sí que las tenemos, nos conformamos y nos rendimos antes de intentarlo. Tiene coherencia? Para mí, no. Es como el que le dice a su peque que no grite y lo hace precisamente gritando.

Y no estoy hablando de una educación perfecta, eso no existe. Pero sí de una educación respetuosa. Una educación donde los errores son oportunidades de aprender y crecer como personas. No solo para los peques sino para nosotros también. Porque la vida es un aprendizaje continuo. Y habrá días donde por muchas herramientas que tengamos a nuestro alcance tendremos momentos de equivocarnos, de volver a nuestro yo más primitivo, de hacerlo mal… pero no pasa nada por decir, “mamá se ha equivocado, lo siento”. Pedir perdón es también un aprendizaje muy valioso.

Me gustaría que por un momento la gente se detuviese y se pusiese en la piel de nuestros peques. Que pensasen como reaccionaríamos si un compañero en el trabajo nos gritase o amenazara. O que pasaría si al cometer un error en el trabajo viniese nuestro jefe y nos castigase sin sueldo, por ejemplo. Como reaccionaríamos si nos hicieran chantaje? Y ahora que sabemos la respuesta. Por qué tenemos la estúpida creencia de que los peques deben reaccionar bien? Por qué ellos tienen que agachar las orejas y obedecer, así, sin más? Ellos, precisamente ellos que aún están en pleno desarrollo y están aprendiendo a gestionar sus acciones, sus emociones. Porque son tus hijos y tienen que hacer lo que tú digas? En serio?

«Si los adultos quieren que los niños aprendan a dominar su conducta, ¿es demasiado pedir que ellos aprendan a dominar la suya?»

Jane Nelsen

Un peque que se porta mal es un peque que no sabe gestionar una situación, que reclama atención o quiere ser tenido en cuenta, que se siente desmotivado… un peque que se porta mal puede estar reclamando su lugar mediante una lucha de poder, o puede estar defendiendo una situación que le parece injusta…. un peque que se porta mal la mayoría de las veces no es consciente de que lo que está haciendo está mal, simplemente son malas elecciones, son metas equivocadas. Y ante esas situaciones castigar no sirve de nada. Puede que al hacerlo cese la mala conducta rápidamente y por eso nos resulta cómodo recurrir al castigo, pero qué pasa con lo que provocó esa mala conducta? Qué pasa con lo que hay detrás de esa mala conducta? Qué pasa con esta meta equivocada? Pues que no se gestiona, queda ahí, por lo que esa situación seguramente se vuelva a repetir. Y luego llegarán las típicas frases de… te lo dije mil veces.

Conecta con tu peque, empatiza con él, ponte en su lugar, siéntate con él y pregúntale cómo se siente, que es lo que ha pasado, qué se podía haber hecho o qué puede hacer para solucionarlo la próxima vez que esté en esa situación. Os sorprenderíais tantísimo. Y es que al final, los niños hacen las cosas mejor cuando se sienten mejor, cuando son tenidos en cuenta, cuando tienen sensación de pertenencia.

Es posible educar de una manera respetuosa. Con firmeza y cariño. Suprimir los castigos no supone renunciar a la firmeza o dejarles hacer lo que les de la gana. Una educación respetuosa supone dejar de pensar en ganar a nuestros niños y ganarnos a nuestros niños. Supone dejar de pensar en consecuencias y buscar soluciones. Cómo? Entendiendo su comportamiento, abordando su actitud y guiándolos. Pero haciéndolo desde el amor, la comunicación, el entendimiento, la empatía. Enseñándoles habilidades para la vida como el respeto, la habilidad para resolver problemas, la participación, colaboración, responsabilidad.. Esto es lo que nos enseña la disciplina positiva.

Como ya os conté en mi último post, el 2019 supuso para mí un antes y un después. Descubrir la disciplina positiva me puso en el camino que tanto tiempo llevaba buscando. Por eso me gustaría dedicar mi primer Post del año para recomendar algunos libros, talleres, podcasts… Esta es mi manera de aportar un granito de arena hacia una educación respetuosa. Para que todos los que, al igual que yo, sienten que lo heredado no es lo que quieren para sus hijos, encuentren un punto de partida hacia la disciplina positiva.

LIBROS:

De los que me he leído hasta ahora me gustaría recomendar mis dos indispensables:

  • Disciplina sin lágrimas. De Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson. Me parece el libro ideal para empezar. Se centra en dos objetivos. Uno a corto plazo que es lograr que los niños cooperen y hagan lo correcto. Y otro a largo plazo que trata de instruir a los niños con el fin de que desarrollen destrezas para manejar con flexibilidad situaciones exigentes, frustraciones y tormentas emocionales. Es un libro fácil de leer y de entender, con ejemplos reales en situaciones cotidianas.
  • Cómo educar con firmeza y cariño. De Jane Nelsen. Psicóloga, educadora y madre de siete hijos. Puedo decir que este libro es «el libro». Aquí encontrareis las estrategias para implementar la disciplina positiva en casa y en el colegio y aplicarla en niños desde los tres años hasta adolescentes. En sus páginas descubriréis como: salvar las barreras comunicativas, poner fin a las luchas de poder, evitar los peligros de los elogios, transmitir su mensaje de amor, centrarse en las virtudes no es los defectos, conseguir que los niños reparen sus errores sin perder su dignidad, enseñar a los niños no qué pensar sino cómo pensar, obtener colaboración tanto en casa como en clase, superar la dificultad especial que plantean las malas conductas durante la adolescencia.

PODCAST:

Sin duda el podcast de «Educar en calma» de Elisa Molina. Formada en Disciplina Positiva, maestra de educación infantil y mamá de 4 pequeños. Ayuda a madres y padres a criar desde la comunicación, el respeto y la empatía. Porque como ella dice, una familia que mantiene una buena comunicación, siempre será una familia feliz y libre de conflictos. 

Un podcast donde Elisa no solo os encandilará con su voz, sino con la manera tan natural de tratar la disciplina positiva en familias, parejas y colegios. Ideal para iniciarse en la disciplina positiva, os lo recomiendo. Y aunque hago mención a su podcast, en su blog también podéis encontrar servicios como los de asesorías online, cursos e incluso talleres presenciales.

TALLERES:

  • Taller que no os podéis perder, es el de mi querida Isabel de @unamadremolona. Sin duda este taller presencial fue el punto sobre la i. Fue el que terminó de disipar todas mis dudas. El que me hizo confirmar que este era el camino. Y aunque en mi caso no acudió al taller con “marido”, me chivan que los talleres con marido son lo más, y es que solo hay que seguirlo @marido_official para ver que son un gran equipo. Padres de tres criaturas y certificados en disciplina positiva. Si tenéis ocasión de ir a uno de sus talleres, corred insensatos… y esto lo digo literalmente porque cada vez que la molona presenta la fecha de un nuevo taller, tiene tantas visitas que le tiran la página abajo. Por algo será!!
  • Por supuesto los talleres de Marisa Moya. Aquí reconozco que no tuve la oportunidad de acudir a ninguno, cruzo dedos para poder tener la ocasión, ya que sus talleres son recomendados por todo el mundo. Muchas de las personas que ahora dan talleres de disciplina positiva se han certificado con ella. Diplomada en magisterio en la especialidad de ciencias humanas y educación infantil. Licenciada en psicología. Certificada como entrenadora de Disciplina Positiva y certificada como Neuropsicoeducadora. Dirige la escuela infantil Gran vía y cuenta con una larga trayectoria profesional en ese ámbito. Su escuela fue la anfitriona de la disciplina positiva en España. Actualmente compagina su labor de directora de Escuela infantil Gran Vía con los talleres y charlas para familia, docentes y formación de educadores.

CUENTAS:

Cuentas que no puedo dejar de mencionar:

  • Nuria de @nuevemesesyundiadespues, madre de dos peques. Se dedica a la educación y en su blog nos habla sobre su maternidad y disciplina positiva. Siempre con el humor que la caracteriza. Paralelamente forma parte de @disciplinapositivacordoba donde organizan charlas y ahora junto con Escuela Infantil Acuarelas nos ofrecen una “escuela de padres“ para conocernos mejor y ser capaces de educar a nuestros hijos con un enfoque respetuoso. Un espacio en el que compartir dudas, inseguridades e incertidumbres en un ambiente de respeto, no juicio y alegría. A través de actividades vivenciales los padres nos daremos cuenta de cómo educamos y nos relacionamos con nuestros hijos, de cómo se sienten ellos, aprenderemos a entender su comportamiento y responder adecuadamente al mismo a través de la adquisición de herramientas educativas útiles y eficaces.
  • Disciplinapositivaespaña. Aquí encontraréis toda la información sobre disciplina positiva, además de cientos de profesionales listos para ayudaros. También podréis seguir las distintas actividades, formaciones y talleres que se imparten por toda España.

Y recordad, educar de manera respetuosa no es competir, es elegir. A veces los que nos embarcamos en este camino sentimos que se nos mira con lupa cada movimiento que damos. Esperando el error, el conflicto… como si tuviésemos que demostrar algo. Pues a todos ellos desde aquí ya les digo que no esperen más, que errores va a haber muchos, muchísimos, y conflictos también… lo único que nos diferencia es que los gestionamos de manera diferente, desde el respeto y el cariño. Cada error, cada conflicto es una oportunidad de aprender… y yo, yo quiero seguir aprendiendo. Y tú, qué vas a hacer?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *