La maternidad está llena de controversias, pero como la lactancia, ninguna.

No voy a entrar a valorar lo que es mejor o peor, porque creo que a estas alturas todo el mundo sabe los muchos beneficios de la lactancia materna frente a la artificial. (Sino visita la web de la OMS)

Sin embargo, sabiendo esto, creo que cada madre debería ser libre a la hora de decidir. Y digo debería porque tristemente no es así. Y no lo digo sólo basándome en mi experiencia, que ya os adelanto que no fue buena, sino la de muchas madres que me rodean y con las que he compartido muchas conversaciones. Conversaciones llenas de incredulidad, de enfado, de incomprensión, de culpa, de fracaso… pero sobretodo de presión. Independientemente de la situación individual de cada una. Curioso, verdad?

Por desgracia la libertad de decidir, muchas veces, se ve coaccionada por la presión de la gente que nos rodea. Gente que pueden ser familiares, amigos… incluso profesionales médicos. Gente que aprovechando nuestra inexperiencia siembran la semilla de la duda, paralizan ese instinto materno que aún es nuevo para nosotras. Gente que cree tener la razón absoluta, que no pierden un segundo en darte su opinión, pero no para ayudar sino para imponer, para decirte que es lo que  tienes y como lo tienes que hacer.

Hace poco una de estas mamás me contaba desconsolada como había tomado la decisión de dejar la lactancia materna prolongada porque ya no soportaba la presión de su familia y amigos. Y es que desde que su niño había cumplido los dos años las preguntas y comentarios se habían vuelto insoportables, eran a diario y constantemente. La gota que colmó el vaso fue cuando acudió al pediatra y este con muy poco tacto (por no decir mala leche) le soltó, “no se a que esperas para dejar de darle el pecho, este niño ya es mayorcito para eso”. Se quedó sin palabras. Así que agotada y arrastrada por la presión, puso punto final a su lactancia materna. Eso sí, su familia y amigos se alegraron mucho por ella: “que bien hiciste”, “ya era hora”, “era una vergüenza”, “al niño le va a venir muy bien”, “es lo mejor para ti”

Seguro?

Cuando nació mi niño decidí que quería darle el pecho. Al principio todo marchaba bien, todo era idílico, pero al poco tiempo se fue complicando la cosa… a pesar de que todo iba aparentemente bien, mi niño no ganaba peso. La matrona que estaba en ese momento sentenció con una frase que se me quedará clavada de por vida. “O miras de que coma más o tendremos que ingresarlo”. Ese fue el principio del fin. A partir de ahí las tomas ya no volvieron a ser lo que eran. El peque se dormía al poco rato de ponerlo al pecho y no había forma de despertarlo, esto hacía que siempre me quedara con la duda de si había comido suficiente o no, y me empecé a agobiar. Así que cuando en la revisión de los 15 días del niño me dijeron de nuevo que estaba bajo de peso, le comenté la posibilidad de dejar la lactancia materna y pasar a la artificial. Cual fue mi sorpresa que según se lo comenté su respuesta fue, de una manera muy brusca, NO. Y me lo dijo a la vez que me agarraba un pecho y me decía “mira, tienes mucha leche, lo que tienes que hacer es irte a casa y darle hasta que no te quede nada, y así, en todas las tomas”. Sí, dantesco. Pero sobretodo, violento. No os podéis hacer una idea de lo mal que me sentí. Salí de allí con la cabeza baja, los ojos a punto de desbordar. Me contuve hasta llegar a casa, no se ni como lo conseguí, y al llegar, lloré. Abrazada a mi niño lloré, hasta que el propio llanto se fue calmando solo. Ahora no solo tenía que pelear con que mi niño no se durmiera en las tomas, sino que además debía asegurarme de que se tomará todo y no quedara nada. Ahí empezó mi relación con el sacaleches. A los pocos días cuando tuve que volver al control de peso, mi niño seguía sin ganar peso (o no ganaba lo que debía). Así que esta vez me fui para casa con una receta de leche de fórmula para complementar las tomas y otra negativa, por su parte, a mi petición de dejar la lactancia materna. Esta vez sus palabras fueron “esto es temporal, no te puedes rendir tan pronto, piensa que es por el bien de tu niño”. Decidme que esto no es presión, chantaje emocional… decidme que estas palabras no se clavarían a fuego en vuestro pensamiento. Al final entre bibe, pecho, bibe, sacaleches, pecho… llegó el descontrol, la mastitis, la culpa, la desesperación, la impotencia, las dudas… Por el bien de mi hijo? Precisamente por el bien de mi hijo necesitaba parar. Necesitaba tomar el control. Así no podía seguir. Sin esperar a la siguiente visita de control de peso, me presente allí y le pedí que me recetara lo que me tuviera que recetar, pero quería dejar la lactancia materna. Si os soy sincera no recuerdo si llegó a decir algo, porque según abrió la boca para hablar, la corté y le dije que no me iba a convencer, que estaba decidida.

Salí de allí con la receta en la mano y aunque suene mal decirlo, un alivio tremendo. Sin embargo la cosa no quedó ahí. A pesar de ya tener la receta, de saber que podía dejarlo en cualquier momento. Tardé unos días en hacerlo. Las dichosas palabras “es temporal”, “por el bien de tu niño”, seguían retumbando en mi cabeza. Y si me estaba equivocando? Y si me había rendido muy pronto? Al mismo tiempo, me preocupaba la reacción de alguna de la gente de mi entorno. Sin embargo, fue mi madre la que me dio el último empujón. Ella me liberó, en cierto modo, de toda la presión que sentía y me estaba paralizando, me tranquilizó, me dijo que no pasaba nada. Que no me sintiera mal. Que darle leche artificial no era el fin del mundo. Y es verdad, no lo era. Gracias mamá!

Ahora en frío, con más experiencia y el pasar de los años… lo pienso y nunca entenderé como la gente y sobretodo profesionales médicos pueden actuar con tan poca empatía.

Tengo una amiga que acaba de ser mamá. Cuando la llamé para preguntarle que tal estaban ella y la niña, me contó que había ido todo maravillosamente bien. Que tanto ella como la niña estaban estupendas. El parto y la experiencia no podían haber salido mejor. A excepción de una cosa. La presión a la que fue sometida, otra vez por parte de los profesionales médicos, cuando le preguntaron si le iba a dar el pecho y su respuesta fue NO. Menos mal que soy de carácter y tenía las cosas clarísimas, me dijo. Y tiene toda la razón. Pienso en mí, en las veces que me fui para casa con la cabeza baja y me pregunto a cuántas mamás recientes, inseguras, le habrán hecho cambiar de idea? Y mira, lo de cambiar de idea no lo veo mal, porque al principio tenemos dudas de todo, cuántas madres por ejemplo han dicho que no querían epidural y luego la pidieron? Cuántas hemos dicho que íbamos a hacer o no hacer una cosa y luego al vernos en la situación hemos hecho todo lo contrario? Sin embargo creo que ese derecho a cambiar de opinión debería ser por voluntad propia, y no bajo presiones, coacciones… Creo que tienen el derecho, el deber y la obligación de informarte, contarte los beneficios, asesorarte…  y luego tú libremente poder decidir.

Y tomes la decisión que tomes, no sentirte juzgada.

Creo que hace falta mucha más empatía, ponerse en la piel del otro, respetar las decisiones de los demás, opinar siempre de manera constructiva para ayudar y no para poner más losas encima… tanto por parte de nuestro entorno como de los profesionales médicos.

Estoy convencida de que si la primera vez que acudí y consulté la posibilidad de dejar de dar el pecho, me hubiesen tratado de otra manera, con más empatía, me hubiesen dicho vamos a hablar, siéntate, que es lo que te preocupa, qué crees que estás haciendo mal, qué está fallando, podemos solucionarlo… posiblemente no lo hubiese dejado. Porque en el fondo y a pesar de todo, hubo momentos donde disfruté mucho de la lactancia materna. Las tomas de la noche, en cama, abrazados… fueron momentos únicos con mi niño que quedarán para siempre en mi memoria.

Por eso, si estas leyendo esto y vas a ser mamá. Tomes la decisión que tomes, es la correcta. Nunca, escúchame bien, NUNCA, te sientas menos madre por decidir no darle lactancia materna. Olvídate de tu familia, de tus amigos… de los comentarios. Se libre y decide sin presión porque decidas lo que decidas no serás mejor o peor madre.

Si por el contrario has decidió dárselo, o tienes dudas, te recomiendo encarecidamente que consultes grupos de lactancia materna. Hoy en día hay bastantes, tanto presenciales como online. Con su ayuda el camino será muchísimo más fácil. Encontrarás una tribu con la que compartir tus miedos, tus problemas y preocupaciones. Porque los grupos de lactancia no solo te aportarán toda la información sobre las dudas que tengas, te aportarán su experiencia, empatía, apoyo, comprensión… Y si aún así por el motivo que sea decides parar. No te sientas fracasada. Jamás. Recuerda, no eres menos madre por ello, repítetelo tantas veces como sea necesario y créetelo.

Lo mismo si decides prolongar la lactancia materna. Olvídate de los prejuicios de los demás. Porque, quién  decide hasta cuando es el momento ideal? Cuándo es el momento de parar? Se habla siempre de que lo ideal es alrededor del año, sin embargo la OMS (organización mundial de la salud) recomiendan lactancia materna complementaria hasta los dos años “o más”. Os dejo enlace a un Post maravilloso de mi compi “mamalanuguita” que habla sobre esto y es 100% recomendable.

Lactancia materna, lactancia artificial, lactancia materna prolongada… elijas la que elijas ante todo eres madre. Ni mejor, ni peor… simplemente, MADRE.

8 comments on “Lactancia y la libertad de decidir!”

  1. Muy buen post y que describe una realidad que se vive día a día. Presión y críticas tanto por no dar el pecho suficiente o por darlo demasiado….

    • Exacto! Y al final vivimos una maternidad condicionadas por esa presión y esas críticas. Se debería respetar, apoyar y empatizar más. Facilitar más información en vez de imposición. Muchas gracias por tus palabras! 😊😊

  2. Que realidad tan grande lo que has contado. Yo he sido madre primeriza y durante todo el embarazo tuve claro que quería intentar dar el pecho a mi hija. Después del parto cuando me preguntaron si quería dar el pecho dije un rotundo SI. A las 3 semanas deje de dar el pecho por una serie de circunstancias, y todo era ESTAS LOCA,COMO SE TE OCURRE!
    No es algo de lo que me quiera sentir orgullosa, pero tampoco me hace sentir mala madre para nada. En ese momento consideré que era la mejor decisión y a partir de ahí mi bebe seguía bien, yo estaba bien y era lo que me importaba.
    No se si tendré más hijos, es algo que no tengo claro, pero lo que si tengo claro es que decida lo que decida en referencia a darle pecho o no siempre estaré segura que la decisión que tome es porque pienso en ese momento que es lo mejor para mi hijo y para mí, no para el resto del mundo!

    • Así debería ser. Que cada madre decida que es lo mejor para su hijo y para ella sin sentirse presionada o criticada. 👏🏻👏🏻

  3. Gracias y de verdad me he sentido hasta mala madre por no darle el pecho el tiempo que se supone que tendria,opte por la leche artificial porque no podia más,y me senti como si hubiese echo algo malisimo y no fuese tan madre como las demás me encanta que alguien diga lo que has puesto gracias un saludo

    • Te entiendo perfectamente. Yo tardé mucho tiempo en conseguir librarme de ese sentimiento. Y precisamente por eso es tan necesario que se hable, que de una vez por todas se acaben las etiquetas de buena o mala madre por haber elegido lactancia materna o artificial. Que se acaben las presiones y prejuicios para que ninguna madre más tenga que sentirse como nos sentimos nosotras en su día.
      Muchas gracias por tus palabras. 😘😘

  4. Es triste pero hay mucha presión y perjuicios con algo que debería ser libre. LM y LA son dos opciones, respetables ambas. Los profesionales de salud se deberían limitar a informar y apoyar, no a presionar y culpabilizar. Y el entorno también, debería dejar de opinar en lo que no le incumbe. Ni con “por qué no le das el pecho” ni con “aún le das el pecho” . STOP

    • Mucha, y es muy triste. Aunque también es cierto que no se puede generalizar y también hay buenos profesionales. Sea como sea lo importante es que cada madre sea libre de decidir que lactancia quiere darle a su niño y el resto sean respetuosos con esa decisión! Lo demás, sobra! Gracias por comentar. 😘

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