Último post del año… Post con el que me gustaría desearos felices fiestas y compartir con vosotros mi deseo de Navidad. El deseo de una educación responsable

Aún me parece que fue ayer cuando mi peque vino a este mundo, para ponerlo todo al revés. Para demostrarme que desde fuera las cosas se ven de otra manera y, que todo lo que habías pensado y soñado, se ha quedado por el camino. Un camino lleno de aprendizajes, de supervivencia, de resiliencia, de empatía… Porque lo que tengo claro es que no soy la misma Cecilia de hace cuatro años. Sabía que la maternidad me cambiaría, a quien no? Pero no sabía hasta que punto. 

Hasta que te conviertes en madre no te das cuenta de la mochila que llevas a tu espalda. No te das cuenta de que tu forma de vida está llena de lecciones adquiridas, aunque esa no fuera tu intención, pero ahí están. Y llega un día que esas lecciones salen de ti, sin pensarlo, ni tampoco quererlo, y reflexionas… eso no es lo que quieres hacer como madre y tampoco lo que quieres enseñar a tu hijo

Pero sin embargo, muchas de estas lecciones son lecciones generacionales. Y lo que tú crees que hay que cambiarlo, para muchos otros es lo “normal”, porque así se lo han inculcado. Y prefieren seguir ese camino, en vez de vaciar la mochila, para llenarla de nuevos aprendizajes, mejores aprendizajes. Y llega la soledad.

Llega ese momento donde te sientes un bicho raro porque has tomado un camino diferente a la hora de educar, de inculcar valores, de empatizar con otras madres y padres, de respetar… 

Sin embargo, de esa soledad, de ese caos, en parte, nació este blog. Y gracias a este blog pude encontrar una comunidad llena de gente con mis mismas inquietudes. Gente maravillosa a la que nunca me cansaré de darle las gracias, porque gracias a ellos, hoy soy mejor persona y mejor madre. No es fácil quitarse una mochila que lleva más de tres décadas, casi cuatro, a tus espaldas, pero con apoyo, con ánimos, con refuerzo, con empatía… al final se consigue. Gracias @madresfera, gracias tribu, gracias familia.

Y eso, eso me alegra enormemente… porque aunque sé que queda un camino muy muy largo por recorrer, confío en que el día de mañana nuestros hijos tengan un mundo mejor. Ellos llevarán unas mochilas con lecciones muy diferentes a las nuestras. Mochilas llenas de lecciones basadas en el respeto, la tolerancia, el cariño, le empatía… 

La maternidad no es tan fácil como nos habían hecho pensar, esta frase la escucho mucho. Pero creo que no es tan fácil porque estamos luchando por una maternidad diferente, por cambiar las cosas. No nos conformamos. Somos más conscientes que nunca de la gran responsabilidad que tenemos no solo como padres sino como sociedad. O eso es lo que quiero pensar. Es lo que deseo. 

Sí, sin duda, este será mi deseo de año nuevo. Que todos los padres y madres del mundo no se conformen y que luchen por un mundo mejor para sus hijos e hijas. Para nuestros hijos e hijas. Que los cambios empiezan en casa, inculcando valores en el respeto, la tolerancia, la igualdad, la corresponsabilidad, el cariño, la empatía… Que no haya más víctimas de bullying, de homofobia, de racismo, de violencia de género o cualquier tipo de violencia… que no tengamos que decirle nunca a nuestros hijos e hijas: «defiéndete», porque entonces como padres y madres de esta sociedad, no lo estamos haciendo bien. 

Este es mi deseo. Un deseo con el que espero, por lo menos, haceros reflexionar. Que esas cargas emocionales, generacionales, en forma de mochila, no dejen la misma huella en vuestros hijos e hijas. Valorad si realmente es lo que queréis. Estoy segura de que no, confío enormemente en que no. Sólo depende de vosotros cambiarlo, o por lo menos, intentarlo.

Por último, también me gustaría aprovechar este último post del año para agradecer a todas esas personas que están ahí, del otro lado. Que me leen y escriben. Gracias a vosotros esto hace que valga mucho mucho la pena. Cada una de vuestras palabras es un impulso para seguir abriendo mi corazón, mi alma… porque el camino en compañía es mejor camino. Sois una recarga de energía. Mil gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *