Conferencia con Lucía, mi Pediatra.

Ayer, por fin tuve la oportunidad de ir a una conferencia de “Lucía, mi pediatra” y conocerla en persona.

Cuando me quedé embarazada, supongo que como toda madre, me empecé a interesar más por los temas de embarazo y maternidad. Mis lecturas, visitas y búsquedas en RRSS, se empezaron a centrar en páginas y perfiles de gente que estuvieran relacionados, o me pudiera ayudar en todas esas dudas del nuevo camino que acababa de comenzar y que era tan desconocido para mi. Desde síntomas que podía tener, dudas sobre el parto, futuros cuidados del bebé, lactancia, postparto… En una de esas búsquedas descubrí a Lucía (y a mucha gente más) y desde entonces procuré tenerla cerca. Sus libros, sus palabras… su forma de comunicar y de llegar… sus consejos… sin duda fue mi luz en muchos momentos de oscuridad.

Por eso cuando me enteré que venía a dar una conferencia a mi ciudad, no lo dudé ni un segundo. Tenía que ir a verla, a darle las gracias… abrazarla.

La conferencia fue increíble, y es que Lucía no defrauda!! Cercana, natural, espontánea… conectas con ella desde el minuto cero. Ayer más emocionada que de costumbre, como ella misma reconoció, debido a su reciente llegada del viaje a Senegal. Un viaje que dice que le ha cambiado para mejor, y yo, no me lo puedo imaginar… mejor todavía?

Fueron aproximadamente tres horas de conferencia que se pasaron volando. Risas, anécdotas, historias que te ponen los pelos de punta, lágrimas y emociones a flor de piel.

Y es que, a todo ello, habría que sumarle su tremenda generosidad, ya que a pesar de encontrarse algo indispuesta, decidió seguir adelante, quitándole hierro al asunto e incluso bromeando, un acto que la engrandece aún más. Después de acabar la conferencia, ahí estuvo, para recibir y atendernos a todos los que quisiéramos, uno a uno, sin prisas. Como ella misma dijo, hasta que el cuerpo aguante! Gracias Lucía.

Posiblemente si ahora te tuviese delante aprovecharía para decirte muchas cosas más. Pero a veces la emoción o incluso la vergüenza nos paraliza, ya me dirás, a estas edades… Te hubiera dado de nuevo las gracias, gracias por hacernos llegar ese mensaje de tranquilidad, de fuera culpa, de aprovechar cada momento y de seguir nuestros instintos para hacerlo de la forma que mejor sepamos, la nuestra, la de cada uno. Gracias por haber sido mi luz durante muchos momentos de oscuridad. Gracias por darle sentido a palabras y sentimientos desconocidos y de los que nadie te dice nada. Gracias por luchar por el bienestar de nuestros hijos, y por dar la cara por nosotros en muchas batallas que nos afectan a todos. Gracias por no ser una pediatra de coraza y acompañarnos en nuestras alegrías y también en nuestras luchas y penas. Ojalá el mundo estuviese lleno de Lucías. GRACIAS!

Para terminar, me gustaría decirle a todos los que no la conocen, que por favor, ya estáis tardando. A los que ya la conocéis pero aún no fuisteis a una conferencia suya, si tenéis ocasión, hacerlo, os lo recomiendo sinceramente. Y todos lo que queráis saber más sobre la conferencia de Lucía, “Educar desde la tranquilidad“, os dejo aquí el enlace a un post que escribió Mamá Pingüino sobre la conferencia y todo lo que se trata en ella, que no tiene desperdicio. Yo no podría añadir nada más.

 

El Valor del Dinero!!

Hoy vivimos en una sociedad más consumista que antes, o como se suele decir, que en mis tiempos. Donde los niños tienen de todo y de más, y aún así, siguen pidiendo. Donde Papa Noel y los Reyes Magos, no le traen uno, sino dos, tres… decenas de regalos, regalos de listas que nosotros mismos les ayudamos a elaborar, colaborando en ese afán consumista. Y si alguno se perdió por el camino, siempre nos quedará un segundo intento en el cumpleaños. Sí, que ahora los cumples son otro nivel, y también incluyen lista. Los juguetes ahora tienen fecha de caducidad, da igual que nuevo esté o lo bien/mal que lo cuidemos, pronto saldrá un modelo nuevo, la versión 2.0, y nos las ingeniaremos, sin mucho esfuerzo, por tenerla.

Por eso me gustaría enseñarle a mi niño, desde pequeñito, desde ya, que las cosas hay que cuidarlas. Que cuestan dinero. Y que el dinero supone trabajo y esfuerzo conseguirlo. Que no se puede comprar todo lo que se quiere y cuando se quiere. Que hay que valorar más lo que se tiene, y no, lo que no se tiene.

Sin embargo, como le explicas todo esto a un niño que acaba de cumplir tres años?

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Empieza el Cole!!

Último día… hoy despedimos oficialmente las vacaciones de verano. EMPIEZA EL COLE! Y si soy sincera creo que estoy más nerviosa yo, que el peque!

Y es que desde antes de acabar la guardería (escuela infantil), ya empezamos a mentalizar al peque que esos serían sus últimos días allí. Que luego tendría unas semanas de vacaciones para jugar y estar con los abuelos, tíos, primos.. para finalmente empezar en un cole nuevo. “El cole de mayores”

No sabría decir si está preparado o no, diría que más bien está entusiasmado porque va a ir a un cole de mayores. Mamá, yo no quiero ir a la guardería, quiero ir al cole de mayores. Me dijo el otro día. Y eso harás cariño, irás al cole de mayores. Y lo digo con la boca pequeñita porque si os soy sincera, yo preferiría que siguiera en la guardería de por vida.

Así que, aquí estamos, expectantes de ver que sucede mañana. Deseando que vaya todo bien. Que el peque se adapte muy bien y se lo pase en grande. Porque de lo que se trata es de que aprenda, pero que lo haga jugando y pasándolo bien, disfrutando. Y nerviosa, muy nerviosa…

Aunque pensándolo bien, cómo no voy a estar nerviosa?

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Síndrome del Impostor!!

Estoy de vuelta!! Sí, después de más de un mes sin publicar, aquí estoy, para seguir con más energía que nunca este proyecto que con tanta ilusión empecé.

Os preguntaréis… por qué este parón?

Podría mentir y decir que, al igual que otra mucha gente, simplemente fue un parón vacacional. Que quería disfrutar de las vacaciones con la familia, dedicarles el 100% y desconectar de todo. Reconozco que en un principio sí que era esa la intención, pero cuando empezaron a pasar las semanas, y las vacaciones se habían acabado, me di cuenta de que lo seguía utilizando de excusa para no publicar.

Qué me estaba pasando?

Este blog es de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Empezó siendo un proyecto personal, un compromiso público con el que buscaba darle la vuelta a mi vida y, finalmente, en él encontré una manera de expresar lo que siento y como lo siento. Una forma de plasmar mis pensamientos, mis reflexiones. Gracias a este blog he conocido a gente maravillosa y con la que conecto de una manera especial. Gente a la que admiro y que es muy muy grande.

Y entonces?

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Contagio Emocional!!

Alguna vez os encontrasteis en un circulo vicioso del que no erais capaces de salir? 

Yo llevaba tiempo sintiéndome así. En casa, el cansancio se había apoderado de mi, de papi… de nosotros. El trabajo, la casa (siempre desordenada), el peque, el no dar llegado a todo, el querer hacer más de lo que puedes, el no tener tiempo… nos llevó a una situación de crispación permanente. Las conversaciones, sin saber cómo, se empezaron a centrar solo en lo negativo. Cada vez eran más frecuentes los pulsos, casi batallas, de quién estaba más cansado, justificando quien hacía o dejaba de hacer cada cosa. Al final, con el tiempo, te acostumbras tanto a vivir en ese ambiente que te parece que es lo normal, ves que hay más gente como nosotros, y lo usas como disculpa, pero no! No es lo normal, no debería serlo.

Lo peor de todo es que realmente quien me hizo darme cuenta de ello fue mi niño, y lo hizo poniéndome la mano en la cara y diciéndome: “mama que te pasó? Estás triste?”. Con apenas tres años. Entenderéis que esas palabras me cayeran como un jarro de agua fría. Se me encogió el corazón, y en ese preciso instante me di cuenta que lo estábamos haciendo fatal. Pensamos que jugando con él, leyéndole cuentos, llevándolo al parque, a la playa… comprándole algún capricho de vez en cuando… que ya lo estás haciendo feliz. Nos olvidamos que ellos, aunque sean niños, perciben esa tensión, puede que a su manera, pero la perciben. Y aunque está claro que no podemos, ni debemos, meter a los niños en burbujas y hacerlos ajenos a todos los problemas. Aunque sea consciente de que hay que explicarles y hacerles entender que papá y mamá también lloran y también tienen momentos de tristeza, de estar enfadados… en esta ocasión, sentía que no era un momento, sino una situación. Una situación generada por nosotros y evitable. Me di cuenta que no quería que mi niño creciera en un ambiente tenso y que era momento de hacer algo, pero… Que podía hacer? 

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