Qué decir, cuando no tienes que decir nada. Qué hacer, cuando los deseos no son capaces de superar las ganas. Para que luchar si ya sabes que has perdido la batalla. 

Y así, pasan los días, los meses… y si te dejas, incluso los años. Años en los que intentas buscar tu lugar, y acabas escondida entre las sábanas. Sueñas con hacer muchas cosas, pero siempre acaban en saco roto. Te das cuenta que a diferencia de otros, te rindes, sin a penas haberlo intentado. Y el motivo no sabes si es el miedo, o el miedo es la excusa del motivo. 

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