Cuando me convertí en madre mi vida dio un giro de ciento ochenta grados. Al mismo tiempo que aprendía a lidiar con las opiniones ajenas, con la lactancia materna, con las dudas, la culpa, el cansancio… tenía que ver como el caos pasaba a convertirse en el protagonista indiscutible de mi vida. Reconozco que nunca fui un hacha de la organización y el orden pero, sí me considero una persona que le gusta tener todo bajo control. No soy de esas personas que son capaces de disfrutar de la vida “dejándose llevar”. Me gusta planear las cosas, saber las opciones que tengo, las alternativas. Mi cabeza da muchas más vueltas de lo que realmente me gustaría.

Así que sí, como ya os he contado anteriormente, cuando empecé con este blog, lo hice con la finalidad de recuperar el control de mi vida. Dejar atrás el caos y tomar las riendas de mi nueva vida (como madre). Desde entonces he cambiado muchas cosas.

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