Etiqueta: empatia

Mi deseo de Navidad: una educación responsable.

Último post del año… Post con el que me gustaría desearos felices fiestas y compartir con vosotros mi deseo de Navidad. El deseo de una educación responsable

Aún me parece que fue ayer cuando mi peque vino a este mundo, para ponerlo todo al revés. Para demostrarme que desde fuera las cosas se ven de otra manera y, que todo lo que habías pensado y soñado, se ha quedado por el camino. Un camino lleno de aprendizajes, de supervivencia, de resiliencia, de empatía… Porque lo que tengo claro es que no soy la misma Cecilia de hace cuatro años. Sabía que la maternidad me cambiaría, a quien no? Pero no sabía hasta que punto. 

Hasta que te conviertes en madre no te das cuenta de la mochila que llevas a tu espalda. No te das cuenta de que tu forma de vida está llena de lecciones adquiridas, aunque esa no fuera tu intención, pero ahí están. Y llega un día que esas lecciones salen de ti, sin pensarlo, ni tampoco quererlo, y reflexionas… eso no es lo que quieres hacer como madre y tampoco lo que quieres enseñar a tu hijo

(más…)

Lactancia y la libertad de decidir!

La maternidad está llena de controversias, pero como la lactancia, ninguna.

No voy a entrar a valorar lo que es mejor o peor, porque creo que a estas alturas todo el mundo sabe los muchos beneficios de la lactancia materna frente a la artificial. (Sino visita la web de la OMS)

Sin embargo, sabiendo esto, creo que cada madre debería ser libre a la hora de decidir. Y digo debería porque tristemente no es así. Y no lo digo sólo basándome en mi experiencia, que ya os adelanto que no fue buena, sino la de muchas madres que me rodean y con las que he compartido muchas conversaciones. Conversaciones llenas de incredulidad, de enfado, de incomprensión, de culpa, de fracaso… pero sobretodo de presión. Independientemente de la situación individual de cada una. Curioso, verdad?

(más…)

Contagio Emocional!!

Alguna vez os encontrasteis en un circulo vicioso del que no erais capaces de salir? 

Yo llevaba tiempo sintiéndome así. En casa, el cansancio se había apoderado de mi, de papi… de nosotros. El trabajo, la casa (siempre desordenada), el peque, el no dar llegado a todo, el querer hacer más de lo que puedes, el no tener tiempo… nos llevó a una situación de crispación permanente. Las conversaciones, sin saber cómo, se empezaron a centrar solo en lo negativo. Cada vez eran más frecuentes los pulsos, casi batallas, de quién estaba más cansado, justificando quien hacía o dejaba de hacer cada cosa. Al final, con el tiempo, te acostumbras tanto a vivir en ese ambiente que te parece que es lo normal, ves que hay más gente como nosotros, y lo usas como disculpa, pero no! No es lo normal, no debería serlo.

Lo peor de todo es que realmente quien me hizo darme cuenta de ello fue mi niño, y lo hizo poniéndome la mano en la cara y diciéndome: “mama que te pasó? Estás triste?”. Con apenas tres años. Entenderéis que esas palabras me cayeran como un jarro de agua fría. Se me encogió el corazón, y en ese preciso instante me di cuenta que lo estábamos haciendo fatal. Pensamos que jugando con él, leyéndole cuentos, llevándolo al parque, a la playa… comprándole algún capricho de vez en cuando… que ya lo estás haciendo feliz. Nos olvidamos que ellos, aunque sean niños, perciben esa tensión, puede que a su manera, pero la perciben. Y aunque está claro que no podemos, ni debemos, meter a los niños en burbujas y hacerlos ajenos a todos los problemas. Aunque sea consciente de que hay que explicarles y hacerles entender que papá y mamá también lloran y también tienen momentos de tristeza, de estar enfadados… en esta ocasión, sentía que no era un momento, sino una situación. Una situación generada por nosotros y evitable. Me di cuenta que no quería que mi niño creciera en un ambiente tenso y que era momento de hacer algo, pero… Que podía hacer? 

(más…)