Los que tenemos niños pequeños sabemos que a veces ir al supermercado a hacer la compra puede convertirse en toda una odisea. Sobretodo cuando se trata de una compra grande. Mitad del tiempo te lo pasas vigilando que el peque no se aleje de ti, que no empiece a coger todo lo que se le pone por delante, que no rompa nada que pueda romper, que no salga corriendo… al final tardas mucho más de lo que tardarías normalmente y se acaba haciendo muy pesado (para todos). Empieza el cuándo nos vamos, quiero ir a casita… y muchas veces decides retirarte, antes de haber terminado de comprar todo lo que necesitabas, con la frase de: ya volveré en otro momento, YO SOLA.

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