Sí, escuchas esas palabras… hostia, ya! Y sabes que algo no va bien, que esa persona está enfadada, cabreada, frustrada… pero… y si esas palabras las escuchas en un niño de tres años?

Tengo que decir que a excepción de alguna vez que soltó alguna palabrota por imitación cuando estaba empezando a hablar, y quedó ahí, en la anécdota del momento, es la primera vez que le escucho decir una palabrota con todo su significado, en respuesta a una acción, a una situación.

Y cuando lo dijo, tengo que reconocer que me quedé paralizada, sin saber muy bien cómo reaccionar y que hacer. Tardé unos segundos en ir a su lado a ver lo que había pasado, a que se debía esa reacción.

Al llegar a su cuarto me lo encontré frustrado. Frustrado porque al querer montar unas piezas de un juego y ver que no le salía como quería… su impulso fue tirar todo al suelo y gritar: hostia, ya!!

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