Suena el despertador. Son las cinco de la mañana. A penas he podido pegar ojo, me queda un día muy intenso por delante, por fin ha llegado el #MBDay18. Aún no tengo decidido que me voy a poner, lo decidiré mientras me ducho. El avión sale a las seis y media y aún tengo que terminar de preparar la mochila. Chapas, tarjetas de visita, baterías externas, cartera, tarjetas de embarque, una muda… creo que me tenía que haber levantado antes! Los nervios se apoderan por un momento de mí. Hace frío y llueve, pero me da igual, estoy emocionada y nada me lo va a estropear. De camino al aeropuerto a penas digo nada, mi mente ya está en Madrid desde hace horas, intentando imaginarme como será todo.

La entrada del aeropuerto está llena de coches, me bajo corriendo, a penas me da tiempo a despedirme. Según entro por la puerta del aeropuerto me encuentro a Sonia, la primera desvirtualización del día, nos saludamos con dos besos pero no hay tiempo para mucho más. Ya tenemos que embarcar y viajamos en compañías diferentes, así que nos saludamos y despedimos casi al momento. Nos volveremos a ver en Madrid. El viaje en avión se me hace extrañamente corto, con las ganas que tenía de llegar y abrazar a la gente pensé que se me haría eterno. Quizás sea porque he aprovechado para repasar las líneas de metro que tengo que coger y donde tengo que hacer los transbordos. No quiero equivocarme, en la última parada, Palos de la Frontera, estarán Raquel, Sonia e Isabel esperándome para ir juntas al hotel del evento (Hotel Rafael Atocha).

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