No me equivoco si digo que el tema del uso de las nuevas tecnologías es un tema que nos preocupa bastante a padres y madres.

Cuántas veces nos hemos preguntado y hemos dudado de si es bueno dejarles el ordenador, el móvil, la tablet. Cuántas hemos pensado en cuál es la edad adecuada para comprarle un móvil a nuestros hijos. Y cuando finalmente decidimos comprárselo, cómo nos debemos comportar? Debemos mirarle el móvil para ver con quien habla por WhatsApp, qué vídeos de YouTube ve o las páginas que visita?

Hace unos meses tuve la oportunidad, gracias a un evento de madresfera al que asistí, de conocer a Javier Pedreira, más conocido como Wicho. En ese evento Wicho (responsable informático de los museos científicos de Coruña, cofundador de microsiervos y coordinador del libro “Los nativos digitales no existen”), junto con Eduardo Casas (policía en la unidad de investigación tecnológica y autor del libro “La red oscura”), nos hablaron del lado menos amable de internet. De los peligros que había. Las consecuencias. Del cuidado y la importancia de saber que contenido, fotos… se debe publicar o no. De la responsabilidad que tenemos los padres y educadores en ese proceso de aprendizaje.

En el viaje de vuelta a casa pensé que era una pena que esos papis y mamis con los que a penas unos días antes, estuve hablando del tema, no estuviesen allí conmigo. Me di cuenta de que eventos de ese tipo son muy interesantes, pero sobretodo muy necesarios.

Ese pensamiento fue el que me animó a querer organizar un evento sobre el tema. Y el empujón final me lo dió Wicho, que desde que se lo propuse su respuesta fue, adelante! Cuenta conmigo!

Por supuesto, tengo que dar las gracias también a Raquel Bolaño, Concejal de Educación de Sada, que se volcó conmigo desde el minuto cero. Y cuando le expliqué que me gustaría que este evento fuera extensible al mayor número de padres y madres, y que mi intención era hacer partícipes a todos los colegios de la zona, puso todos los medios a su alcance para que así fuera.

Por eso, ahora, después de una semana del evento, en frío, tengo que reconocer que me quedó una sensación agridulce.

Por un lado estoy contenta de haber hecho algo que creí que valía la pena. Por aportar un granito de arena en mi intención de desmitificar muchos de los mitos que circulan sobre las tecnologías y el uso de las mismas, y al mismo tiempo ayudar a muchos padres y madres a orientarlos y dar algo de luz en ese camino que muchos consideran oscuro y tienen miedo de adentrarse en él.

Pero, por otro lado, me da pena. Pena de ver cómo un tema que padres y madres dicen no saber cómo tratar, cómo haciendo partícipes a todos los padres y madres de más de cuatro centros escolares, hubo en porcentaje tan poca participación.

Eso hace preguntarme si realmente es un tema que nos preocupa, o en verdad no le damos la importancia que se merece?

El mismo wicho en la charla nos ponía un ejemplo de una madre. Madre que le pidió ayuda a una amiga suya porque su hijo se pasaba el día entero pegado al móvil. Ésta le preguntó, pero que es lo que hace con el móvil? Lee libros, está mirando internet, se pasa el día en Facebook o WhatsApp… a lo que la madre respondió: no lo sé, ni me importa.

Yo no se vosotros, pero yo no quiero ni pensar que el caso de esta madre se corresponda con la realidad de la mayoría de familias. Sin embargo, por casos como este, son por los que considero que estas charlas son tan importantes. Porque no solo hay que concienciar a los niños y jóvenes sobre las tecnologías, sino hay que recordarle a los padres que su obligación es acompañarlos en el camino. Que la tecnología hoy en día, tal y como la vivimos, tiene que formar parte de la educación desde pequeños, y que no sea una asignatura a parte.

Desde pequeños les decimos que no se debe cruzar la calle sin mirar, les enseñamos a que no deben aceptar comida o caramelos de desconocidos, les repetimos una y otra vez la importancia de no subirse a coches de estraños aunque estos digan que son amigos de papá y mamá, les enseñamos a usar los cubiertos para comer, a cepillarse los dientes todos los días o lavarse las manos después de ir al baño.

Pues lo mismo debemos hacer con la tecnología.

Hoy en día los niños y niñas nacen rodeados de tecnología. Nos ven usarla a diario, incluso a los pocos meses de nacer ya se la ponemos a su alcance y nos sorprendemos de cómo son capaces de interactuar con ella sin a penas dificultad.

Decimos que son nativos digitales o incluso cosas como “hoy en día parece que nacen con una tablet debajo del brazo”, tuneando la famosa frase y cambiando el pan por la tablet, como si fuera algo innato. No somos conscientes de que los nativos digitales no existen. Que por el mero hecho de nacer en una era digital, y rodeado de tecnología, no significa que ya vayan a saber utilizarla.

De hecho como explica Wicho en la charla, hoy en día en más fácil interactuar con la tecnología no porque nosotros nos hayamos adaptado a ella, sino porque la tecnología se adaptó a nosotros. Y el ejemplo está en que un bebé de tres meses no sería capaz de usar un ratón de ordenador para seleccionar y pulsar un muñequito en la pantalla, mientras que ahora para hacer eso, solo tiene que tocar con su dedito en la pantalla.

Así que no, los nativos digitales no solo no existen, sino que debido a estas facilidades, se han ido creando unas carencias y el uso de los ordenadores ahora es peor.

Wicho nos habla fundamentalmente de dos carencias.

Las carencias técnicas.

Que a pesar de que no son importantes, cuanto menos, son sorprendentes.

Por ejemplo, estudiantes de carrera que no saben adjuntar un archivo a un correo electrónico. Que no saben lo que es google drive ni como se utiliza. Que ponen excusas a sus profesores como estar enfermos para faltar a clase y luego comparten fotos en Facebook estando de fiesta, fotos que podía haber evitado que viera su profesor solo con configurar los permisos del Facebook.

Como decíamos estas carencias no son graves y son fáciles de subsanar.

Las carencias conceptuales.

Estas son más importantes y pueden suponer más complicaciones. Wicho las divide en cuatro grupos.

  • SEGURIDAD. Aquí nos habla de la importancia de las claves de seguridad. Y lo que puede suponer compartir esas claves con determinadas personas. Personas que hoy pueden ser amigos, pero… que pasa si se enfadan? Se han conocido casos de usurpación de datos personales, de redes sociales… actos que además del daño que provocan, están penados. Y sin llegar a eso, os sorprendería ver la cantidad de redes, aplicaciones, correos… que tienen de contraseña por ejemplo 123456. Por eso hay que recordar que las contraseñas hay que cambiarlas a menudo, no se deben mostrar y menos compartir.
  • LEGALIDAD. Saber que muchas de las cosas que se hacen rozan la legalidad. Por ejemplo, a la hora de subir fotos. Hay estudios que indican que más del 70% de los jóvenes no piden permiso para subir fotos a internet. Pero ya no solo los jóvenes. Para subir fotos de niños se debe tener el consentimiento de los dos padres, y tampoco se hace. Incluso los propios padres somos los que subimos esas fotos a internet sin pensar en las consecuencias. Por eso debemos tener cuidado con lo que se sube, porque el día de mañana se van a encontrar con una huella digital que ellos no buscaron. De hecho Wicho nos menciona algún caso de denuncias de hijos a sus padres por fotos que han subido a las redes. Por otro lado, y sobre todo en la juventud, que muchas veces se hacen fotos comprometidas y luego las comparten. Debemos recordarles del peligro ya no solo de hacer ese tipo de fotos, sino de que al compartirlas pueden estar cometiendo un delito.
  • REPUTACIÓN. Volvemos a la huella digital que mencionábamos antes. Huella que vamos dejando por ahí. Fotos, tuits, comentarios… hay que tener cuidado porque a la larga nos puede perjudicar. Y un ejemplo muy conocido es el del futbolista que fichó por el Barcelona B y al poco rato fue despedido porque encontraron en sus redes varios mensajes de hace años poniendo a parir precisamente al Barcelona y a los catalanes. Hay que insistir mucho en tener cuidado con lo que subimos hoy, porque puede ser nuestro futuro de mañana. Y la prueba es que hoy en día cualquier empresa antes de contratar a nadie, consulta en google y redes a ver lo que aparece.
  • SELECCIÓN DE CONTENIDOS. Wicho nos habla de la importancia de saber si lo que estamos consultando o viendo en internet, es verdad o mentira. Porque hoy en día con la libertad de expresión todo el mundo puede poner lo que le de la gana, pero no por estar en internet significa que sea verdad. Por eso si una noticia falsa cae en manos de una persona que le da toda credibilidad puede tener consecuencias negativas. Como un joven que murió de un cancer al dejar su tratamiento, porque encontró una página que hablaba de unas vitaminas milagrosas que lo curaban. Y es que las estadísticas hablan de que el 80% de los jóvenes no saben diferenciar una notica falsa de una real. Por eso la importancia de contrastar las noticias, de asegurarse si esa noticia que estás leyendo es real o no. No hay mejor ejemplo que el conocido juego de la “ballena azul”, si has escuchado hablar de él, que sepas que es un mito. Sí, con esa misma cara me quedé yo cuando en el evento de Madrid, nos lo decía Eduardo Casas.

A estas alturas muchos padres que estén leyendo esto estarán pensando que esto de las nuevas tecnologías es lo peor. Sin embargo coincido 100% con Wicho al afirmar que la tecnología es uno de los grandes inventos de la humanidad. Simplemente hay que saber como utilizarla. No nos damos cuenta de todas las oportunidades que tenemos a nuestro alcance. Nos quejamos de que nuestros hijos e hijas se pasan horas con el móvil. Pero un móvil hoy en día es un ordenador. Y no es lo mismo que se pasen horas en Facebook, WhatsApp, instagram… A que se pasen horas escuchando música, buscando información para un trabajo del cole, programando, leyendo un libro o incluso escribiendo sobre algún tema.

Por eso insistimos en que los padres y madres, los tutores, los educadores… tenemos deberes. Y nuestro deber es el de educarlos precisamente en el buen uso de las nuevas tecnologías.

Y cómo?

  • MOSTRAR INTERÉS. Si le gusta un YouTuber, preguntarle por él, lo que hace. Preguntarle por la gente que sigue en Instagram. Las fotos que comparte. Exactamente igual que te preocupas por los amigos con los que va al parque o a salir de fiesta.
  • AUNQUE CUESTE Y DE PEREZA. Aunque estos temas nos pillen de lejos y no nos interese, debemos hacer el esfuerzo. Al igual que no tomamos drogas, y nos esforzamos en conocerlas y hablarle sobre ellas.
  • EXPLICAR. Hay que explicarle los peligros, que hay contenidos que no son adecuados. Que no debe subir cualquier cosa, que hay que tener cuidado con lo que se dice, que puede tener consecuencias.
  • ESTABLECER PAUTAS. Y cuanto antes se haga mejor. Es más fácil establecer unas pautas y unas normas desde pequeños que hacerlo cuando ya sean grandes.
  • DAR EJEMPLO. No sirve de nada decirles que no hagan algo si nos ven a nosotros hacerlo constantemente. Hay que ser coherentes y dar ejemplo.
  • DEJAR QUE SE EQUIVOQUEN. Tampoco sirve de nada mirar hacia otro lado y prohibir. Debemos asumir que se van a equivocar, y cuando lo hagan debemos tener cuidado de cómo reaccionamos. Escucharlos y actuar en consecuencia porque si ante cualquier error que comentan los vamos a castigar a todo, o lo que viene siendo lo mismo, sin nada, a lo mejor el día de mañana cuando tengan un problema serio no acudirán a ti y eso sí que es un problema serio.
  • EDUCAR EN VALORES. En definitiva de lo que se trata es de educar en valores para crear una identidad digital positiva y no patosos digitales. Precisamente en Galicia a partir del próximo curso se va a impartir en 1° y 2° de la ESO una asignatura optativa llamada identidad digital. Donde se tratará de formar a los jóvenes en estos aspectos. Un pasito más hacia el buen camino.

Yo espero desde este rinconcito, que es el mío, haber aportado mi granito de arena, confío en que tanto la charla de Wicho, como ahora estas palabras sirvan de reflexión, y no crítica, para todos esos padres que creen que no es necesario tomar medidas y se mantienen al margen porque sus hijos ya saben más que ellos. Recordarles que se equivocan, y que solo mostrando ellos interés en aprender también lo harán sus hijos. Que no todo lo tenemos que saber y que no nos tiene que dar vergüenza decirles, yo no se como se hace, pero si quieres aprendemos juntos.

En otro Post os hablaré de algunas de las preguntas que los asistentes le hicieron a Wicho al finalizar la charla, preguntas sobre temas que no hemos tratado aquí, que también están relacionados con el uso de las nuevas tecnologías y que preocupan bastante a padres y madres. Os dejo el vídeo del evento, pedirle disculpas a Wicho porque le falta el final donde se marcaba el Paco Umbral hablando de su libro. (Juro, que no fue intencionado ^_^). Decir en su defecto, que todo lo que se recauda por derechos de autor con la venta de este libro se destina íntegramente al proyecto Mak3rs de Ayuda en Acción que comparte uno de los objetivos del libro: el desarrollo de competencias para lidiar con las nuevas tecnologías por parte de los educadores, de los niños y niñas, y familias sin recursos y sin acceso a la tecnología.

 

Y vosotros, seguís pensando que vuestros niños son nativos digitales?

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